México enfrenta una severa crisis ambiental reflejada en conflictos sociales, contaminación de cuerpos de agua, deforestación y deterioro de ecosistemas estratégicos, mientras el gobierno presume proyectos de infraestructura y campañas de imagen, acusó Rubén Moreira, coordinador del PRI en la Cámara de Diputados.
Subrayó que en distintas regiones del país se acumulan problemas que van desde la contaminación de mantos acuíferos en la península de Yucatán hasta la degradación de ríos y zonas naturales protegidas, sin una política pública integral para atenderlos.
No obstante, dijo, muchos de los problemas podrían enfrentarse con una adecuada planeación gubernamental y con mayores recursos para la protección ambiental.
Futuras generaciones asumirán los costos, advierte
En su programa 'Con peras, manzanas y naranjas' a través de redes sociales, el legislador subrayó que la combinación de recortes presupuestales, falta de planeación y proyectos mal evaluados está generando conflictos sociales y ambientales cada vez más frecuentes, cuyos costos terminarán siendo asumidos por las comunidades y las futuras generaciones.
Señaló que la protección ambiental requiere inversiones sostenidas, vigilancia efectiva y políticas públicas de largo plazo, pues declarar áreas protegidas resulta insuficiente si no existen recursos para conservarlas y restaurarlas.
Moreira agregó que el turismo sustentable, el aprovechamiento del patrimonio histórico y la conservación de los ecosistemas representan alternativas de desarrollo más viables que proyectos que generan impactos irreversibles.
Continúa deterioro de ecosistemas clave, señala Loera
En su turno, el analista ambiental Ignacio Loera alertó sobre el aumento de conflictos ecológicos en diversas entidades del país.
Se refirió particularmente a la movilización de comunidades indígenas mayo-yoreme y habitantes de la Bahía de Ohuira, en Sinaloa, quienes tomaron las instalaciones de una planta de amoníaco tras denunciar la falta de información y diálogo por parte de las autoridades.
Explicó que dicho proyecto podría afectar gravemente el ecosistema marino al utilizar aproximadamente 2 mil metros cúbicos de agua marina por hora, devolviéndola 3ºC más caliente y con mayor salinidad, lo que tendrá un efecto devastador sobre la fauna marina.
Loera también enumeró otros focos de conflicto ambiental, entre ellos los proyectos de exportación de gas natural licuado en Sonora; la contaminación provocada por granjas porcícolas en la península de Yucatán; la degradación de Xochimilco; la contaminación del río Atoyac; los impactos asociados al Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec; la mortandad de peces en la cuenca del Papaloapan; así como la deforestación en distintas zonas del país.
Cuestionó además que muchas de las acciones gubernamentales se queden en campañas de promoción o marketing político, mientras continúan deteriorándose ecosistemas fundamentales para la conservación de especies endémicas y para el equilibrio ambiental de diversas regiones.
ksh