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Martes , 21.05.2019 / 16:08 Hoy

Carnavales, fiestas para la catarsis de la sociedad: Merlo

Uno de los más representativos del país es el carnaval de Huejotzingo
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Los carnavales son fiestas de gran tradición en Puebla que están llenos de color, sabor y ritmos alegres porque son momentos para que las personas vivan una catarsis y se liberen de sus problemas.

Así lo explicó el investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (Inah), Eduardo Merlo Juárez, quien resaltó que de manera formal, los carnavales comienzan este sábado y deben concluir el 5 de marzo, justo antes del miércoles de ceniza; sin embargo, en la realidad, comenzaron desde semanas atrás y se extenderán durante todo marzo.

“Ya empezaron los carnavales, pero se pasarán del miércoles de ceniza. Gastan tanto en sus trajes que los quieren lucir y tienen derecho. Se supone que en miércoles de ceniza se deben suspender, pero le siguen y le siguen. Ya ni hablar”, expresó.

El rambién historiador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Upaep) comentó que uno de los más representativos del país es el carnaval de Huejotzingo, que tiene lugar con la representación de tres episodios históricos del lugar ya que cuenta la participación de cinco batallones que reflejan la cultura e identidad del pueblo.

Comentó que otros carnavales importantes son los que tienen lugar en los barrios de Puebla, entre ellos, los de Xonaca y El Alto, los cuales, registran la participación de más de 800 personas.

“En la capital, los carnavales más famosos son los de El Alto y Xonaca. Son los que tienen a más gente participando. Hasta en los pueblos como San Jerónimo Caleras, San Baltazar, Pueblo Nuevo, en fin, ya hicieron sus nuevas cuadrillas. Tan solo, El Alto y Xonaca tienen más de 800 participantes”, comentó.

Recordó que los carnavales se remontan a tiempos prehispánicos, en donde los jóvenes participantes podían emborracharse siempre que portaran una máscara de “huehue”, palabra náhuatl que en español significa, viejito.

“Desde que los huehues existen, desde el mundo prehispánico, era para emborracharse, es una fiesta de borrachera porque a los jóvenes, quienes no podían beber, se les autorizaba solo que tuvieran una máscara de viejito, para no romper la regla. En náhuatl, huehue, es viejito. Desde el principio, los carnavales fueron para emborracharse con permiso, con licencia. Así que cuando andan emborrachándose en la calle y echando relajo, para eso se crearon”, resaltó.

De acuerdo con el historiador poblano, en todas las culturas del mundo existen momentos para que la sociedad cuente con momentos de catarsis y en México, los carnavales son espacios para olvidarse de los problemas.

“El carnaval es un desfogue. Todas las culturas tienen cosas así, para que la gente eche para fuera todo lo que tiene. De lo contrario, se vuelve violenta la sociedad, hay problemas. En este caso, es una catarsis, es una forma de echar para fuera lo que tengo, si grito, si bailo, si voy echando relajo en la calle y me voy emborrachando, es parte de la tradición”, explicó Merlo Juárez.

Los carnavales que se llevan a cabo durante las últimas semanas del invierno y hasta después de iniciar la primavera, reflejan las tradiciones de diferentes poblaciones ante los desfiles de comparsas, usando singulares disfraces acompañados de música y danzas, con la participación desde niños hasta adultos mayores, comentó.



MITM

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