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Miércoles , 24.04.2019 / 00:12 Hoy

Abren un espacio para pensar la masculinidad

No es amor, es higiene es el nombre del colectivo conformado por hombres y personas identificadas como hombres que, desde 2016, se integró con la intención de abordar su posición, su responsabilidad y su quehacer con respecto a la violencia de género
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En Guadalajara hay un grupo de hombres que se juntan a pensar sobre cómo ser hombres. Quieren despojarse de lo que les enseñaron, reflexionar, reinventarse. No les gustan las imposiciones que la sociedad le atribuye a su género. También les incomoda formar parte del grupo que goza de los privilegios del machismo.

No es amor, es higiene es el nombre del colectivo conformado por hombres y personas identificadas como hombres que, desde 2016, se integró con la intención de abordar su posición, su responsabilidad y su quehacer con respecto a la violencia de género. Los integrantes se autodenominan como un grupo de masculinidades en conflicto que se juntan a escucharse, a acompañarse y a organizarse para contribuir de forma comprometida a la erradicación del machismo en las prácticas cotidianas. Para pertenecer a este grupo la consigna es ser hombre o ser alguien que se identifica como hombre.

Desde hace tres años programan reuniones y actividades encaminadas a abandonar la masculinidad tradicional, asociada a la dominación y a la violencia.

En esta ocasión crearon Desmontar el machismo: círculo de reflexión entre hombres que, como su nombre lo dice, es un espacio para que quienes se identifiquen como hombres asistan y digan lo que piensan.

Este círculo está planeado para realizarse cuatro sábados, de las 16:30 a las 19:00 horas. El primero fue el pasado 30 de marzo. En abril están programados para el 13 (mañana) y el 27, y el 11 de mayo será el último.

Dentro del programa está analizar todos los capítulos de Machismo: 8 pasos para quitártelo de encima, de Barbijaputa, un libro escrito por una mujer feminista quien, con humor, plantea un buen número de herramientas prácticas.

El círculo se lleva a cabo en el espacio donde se ubica Cuerpos Parlantes (González Ortega 531, en el centro de Guadalajara), la entrada es gratuita, pero se invita a los asistentes a hacer una cooperación consciente para el sostenimiento del lugar.

Para registrar asistencia y recibir el material de lectura es necesario enviar un mensaje en Facebook a No es amor, es higiene o a través de un correo a noesamoreshigiene@gmail.com

Que podamos tratarnos bonito

El colectivo No es amor, es higiene ha tenido diferentes momentos. Hoy lo conforman alrededor de 15 personas. Unos llegan y otros se van. Entre sus tareas están el ir a escuelas a dar talleres sobre el tema. Para la entrevista, apelan al anonimato: prefirieron que quien hablara lo hiciera a nombre de todos.

“Es una labor de vivir esa nueva manera que queremos entre hombres. Que entre hombres podamos tratarnos bonito. Desmontar el machismo, reducir la conciencia machista, cuestionarnos nuestro machismo”.

Para comenzar, dicen, no existe un consenso al interior del grupo. Hay dos visiones, dos puntos de vista. Están los que afirman que hay que abandonar la masculinidad o dejar de habitarla, porque toda masculinidad es negativa; y están los que creen que la masculinidad se puede reivindicar. Que se puede deshacer la competitividad y la dominación y que se pueden incorporar valores que se les han negado a los hombres desde siempre, como la ternura o el abrazo entre ellos.

Este grupo de hombres ve al movimiento #MeToo como una prueba contundente: “Como colectivo nos toca reiterar nuestras reivindicaciones. El #MeToo no es más que la evidencia de las violencias machistas que los hombres hemos ejercido desde todos los tiempos, desde los piropos hasta los feminicidios”.

“Es ponernos de manera muy frontal y acordarnos de que ahí están estas violencias y es reconocernos como beneficiarios de esas violencias. Esto somos como sociedad y ahora qué vamos a hacer con esta masculinidad que nos han enseñado”, explican.

“En estas reivindicaciones nuestra labor es primero hacia adentro, hacia nosotros, acompañándonos. Pero también nos toca interpelar a nuestros pares. Ahora que fue todo esto del movimiento #MeToo, yo tuve que hablar con varios amigos porque vi que aparecieron en la lista o porque estaban expresando cosas que no. Nos toca trabajar con nuestros pares, el círculo va sobre esta misma línea. Si sientes que la manera en que te han dicho que eres hombre no va contigo o hay algunas cosas que te generan inquietud pues cáele y vamos reflexionando juntos y qué hacemos con eso y es más fácil si lo hacemos de manera colectiva y, por qué no decirlo, de manera cariñosa y cuidadosa”.

MC

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