Seis años después de que el mundo “se quedara sin gasolina” en 1973, el año de 1979 pasó a la historia tras presentarse en el planeta la segunda crisis de petróleo, misma que impactó de mayor manera a los Estados Unidos, donde la complicación fue tal que varias personas fueron asesinadas por no respetar su sitio en la fila para surtir el combustible.
De acuerdo con publicaciones de la época, el origen de la crisis fue incierto, pero lo ubican en los conflictos que se vivían en Irán, país del cual tuvo que salir huyendo el sha Mohammad Reza Pahlevi el 16 de enero de 1979, tras más de 37 años en el poder, previo a la revolución islámica.
Y a que los países consumidores, en especial los Estados Unidos, no adoptaron medidas energéticas importantes luego de la crisis de 1973.
En ese escenario mundial, y con los precios del petróleo siendo usados como “arma política”, el desabasto de gasolina llegó a las calles del vecino país del norte, y con él, las reacciones de pánico, la escasez, las filas, las peleas, y las decisiones del gobierno de Jimmy Carter, entonces presidente de los Estados Unidos.
El cual en el mes de mayo de ese año firmó un decreto en el que facultaba a los gobernadores de los estados para regular la distribución del combustible.
Posterior a ello, en estados como el de California, se implementó un programa para surtir de gasolina a los autos que tenían placa impar los días impares, y a los que tenían placa con número final par, en los días pares del mes.
Sin embargo, ante la escasez del combustible las riñas se volvieron situación del día a día, y en el mes de junio se registran en Nueva York los crímenes de dos personas, las cuales, según reportó el periódico El País, al intentar surtir el combustible sin respetar la fila fueron asesinadas, una con arma blanca y otra de un disparo.
Ante este problema cada vez más grave, el presidente Carter tuvo en el mes de julio de 1979 dos apariciones claves, una en Kansas City, y una a través de un discurso por televisión en el que llama a la unidad del país y a conseguir la independencia energética de Estados Unidos a largo plazo.
“La solución de la crisis energética puede ayudarnos también a superar la crisis espiritual de nuestro país”, puntualizó el presidente norteamericano hace 40 años.
Y, aunado a ese mensaje, entre las decisiones más importantes que puso Carter en la mesa estuvieron, entre otras, las de un impuesto especial a las compañías petroleras, reducir las importaciones, la creación de un programa nacional de ahorro energético, y de una agencia para la producción de energía, y aprobar la inversión de 10 mil millones de dólares para mejorar el transporte público. Cabe destacar que desde hace 40 años, al menos en el discurso de Carter, ya se mencionaba el dejar el automóvil particular estacionado en casa como un “verdadero acto de patriotismo”.