Luego de que la Cámara de Diputados aprobara la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas en México, pero solo con un día de descanso; María de Lourdes Medina Ortega, presidenta nacional de laCámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra) , señaló que se trata de una decisión de alto impacto estructural que modificará de manera significativa las condiciones de operación del aparato productivo nacional.
Si bien el sector industrial reconoce la importancia de mejorar la calidad de vida de las y los trabajadores, advirtió que la reforma -tal como ha sido aprobada- carece de un diseño integral que considere plenamente la realidad operativa de las empresas, los componentes sectoriales y el entorno de la desaceleración económica que enfrenta el país.
Traslado de costos
“La reforma laboral debe basarse en un principio de corresponsabilidad entre Estado, trabajadores y empresas, para evitar trasladar de manera unilateral los costos al sector productivo”.
Por ello -apuntó- será indispensable que el gobierno federal diseñe incentivos fiscales temporales para la transición; establezca esquemas de flexibilidad sectorial y gradualidad diferenciada; impulse programas nacionales de productividad, capacitación y digitalización; reduzca cargas regulatorias y costos de cumplimiento; y fortalezca políticas de formalización laboral.
“México requiere políticas laborales que equilibren el bienestar social con viabilidad económica, reconociendo que la competitividad industrial es condición indispensable para el desarrollo sostenible”.
Reiteró su disposición a colaborar en la construcción de mecanismos que permitan implementar la reforma sin comprometer la estabilidad del aparato productivo, para priorizar la productividad, la innovación y la generación de empleo formal.
Aplicación gradual
Por su parte, el presidente del Consejo de Cámaras y Asociaciones Empresariales del Estado de México (Concaem), Mauricio Massud Martínez, indicó que muchas empresas ya presupuestaron la reducción de la jornada laboral y la aplicarán de manera inmediata, aunque otras tantas lo harán de manera gradual.
De las pymes -resaltó- 98% lo estarán haciendo de manera gradual para no tener un alto impacto en costos y esperar que los años 2027, 2028, 2029 y 2030 (cuando entra de lleno la reducción) finalmente tengan condiciones más favorables, es decir, crecimientos de al menos 3 a 4 por ciento anuales, para de alguna manera contrarrestar el impacto que dejará el cambio.