Lo que comenzó como un viaje turístico para descansar y disfrutar con la familia o entre amigos terminó en una escena de terror en carreteras de Jalisco. La noche del sábado, dos autobuses salieron del municipio de Jaral del Progreso, en el suroriente de Guanajuato, con 95 personas a bordo; uno tenía como destino Manzanillo y el otro, Ixtapa.
El viaje inició sin ningún contratiempo. Sin embargo, en su cruce por Jalisco, hombres armados interceptaron las dos unidades y obligaron a los pasajeros a descender en cuestión de segundos, contaron a MILENIO.
Una vez todos afuera, a los camiones les rociaron gasolina y les prendieron fuego. Al ver lo que ocurría, todas las personas —entre ellas niños y adultos mayores— lograron ponerse a salvo.
En ese hecho todos perdieron sus pertenencias: equipaje, documentos, dinero y, en varios casos, teléfonos celulares, lo que complicó la comunicación con sus familiares e informar lo que estaban viviendo.
Tras el ataque, el grupo de 95 personas, como pudo, logró llegar a la central de autobuses de Ciudad Guzmán, Jalisco, para refugiarse. Ahí permanecieron a la espera de apoyo, mientras se gestionaban condiciones de seguridad para su resguardo.
Las 95 personas que salieron de su casa para iniciar unas vacaciones en la playa son originarias de la comunidad de Victoria; habían comprado su viaje en una excursión organizada por la señora Vianey, a quien conocen por hacer estos viajes año tras año a distintos lugares, como Acapulco.
Familias entre la angustia y la espera
En las calles de la comunidad de Victoria, en Jaral del Progreso, un municipio ubicado en la zona suroriente de Guanajuato, se sentía la tensión y preocupación por lo ocurrido. Y es que no se trató solo de un hecho violento en carretera: eran padres, abuelos, niños y familias completas que salieron con la intención de vacacionar.
Juan Manuel Torres Rodríguez, familiar de una de las pasajeras que viajaba rumbo a Ixtapa, relató que su sobrina Alejandra Torres fue obligada a descender del autobús junto con el resto del grupo.
Así se lo informó en una llamada telefónica, la cual tuvo que terminar rápido, porque el teléfono desde donde le llamó se lo prestaron solo unos segundos.
“Le dije: ‘¿pero están bien?, ¿no les pasó nada?, ¿mi niña no tiene nada?’ Y me dijo: ‘No, estamos bien, nomás el susto’. Los bajaron del camión y tenían las maletas… pero no se pudieron llevar nada”, contó, al señalar la preocupación por las menores, en especial de una de ellas, quien suele tener ataques epilépticos.
Preocupado, dijo que el trato de los delincuentes hacia los pasajeros fue intimidatorio, aunque sin agresiones físicas.
“Nomás les dijeron que se bajaran con las palabrotas de siempre. No de ‘por favor, bájense’”, explicó, mientras se podía ver la preocupación en su rostro al no saber nada de sus familiares.
Entre los pasajeros había menores de edad. Una mujer viajaba con dos niñas de ocho y seis años, confirmó otro familiar, lo que incrementó la preocupación de quienes aguardaban noticias.
Pero el caso que más estremeció a vecinos de la comunidad de Victoria fue el de una pareja de adultos mayores.
Jessica Ramírez López, nuera de dos de los abuelitos, explicó que sus suegros superan los 70 años y uno de ellos requiere medicamentos permanentes.
“Son personas grandes… pasan de los 70 años. Mi suegra usa medicamentos como insulina, presión… entonces sí es una preocupación porque ese tipo de sustos no son nada buenos, pero ya me da tranquilidad que al mediodía —miércoles— nos notificaron que ya venían en camino”, dijo mientras observaba su celular esperando tener noticias.
Pérdida total de pertenencias
Con el incendio de los autobuses se perdieron objetos personales y maletas.
“A mi suegra se le quemó todo: teléfonos, tarjetas, dinero, todo. Nosotros perdimos la comunicación con ella por completo porque dejaron todo allá”, relató Jessica Ramírez.
Sin precisar la hora, porque nunca la supo, solo recuerda que fue en algún momento del domingo cuando lograron tener un breve contacto con ellos; infiere que alguien les prestó un celular para hacer la llamada.
“Nos marcó y solo nos dijo que estaban bien. No nos han querido platicar cómo sucedió. Yo creo que hasta que regresen vamos a saber todo”, comentó.
La ola de violencia se desató cuando autoridades federales desplegaron un operativo para detener a Nemesio Oseguera Cervantes en Tapalpa, Jalisco, lo que generó un enfrentamiento donde El Mencho fue herido y luego murió.
Esto provocó la quema de vehículos en Jalisco y varios estados, incluidos los dos autobuses que partieron de Jaral del Progreso rumbo a Manzanillo e Ixtapa.
Jessica Ramírez comentó que, en la breve llamada que tuvo con sus suegros, le dijeron que personas, de manera voluntaria, les daban comida a quienes se encontraban varados en Jalisco y no podían llegar a su destino.
Autoridades coordinan resguardo y traslado
En entrevista con MILENIO, la secretaria del Ayuntamiento de Jaral del Progreso, Elizabeth Guzmán Aguirre, informó que el alcalde Daniel Cimental Barrón fue enterado de la situación alrededor de las 10:30 de la mañana del domingo.
En ese momento supo que había jaralenses varados en Ciudad Guzmán, por lo que de inmediato informó al secretario de Gobierno, Jorge Jiménez Lona, quien a su vez se coordinó con el Gobierno del Estado de Jalisco para garantizar la seguridad del grupo.
Debido a que en algunos puntos aún se reportaban incidentes, entre ellos la quema de vehículos, se determinó que el grupo permaneciera resguardado mientras se evaluaban las condiciones para su traslado.
“Preferible que estén un día más allá en lo que esto se despeja un poco más”, explicó, sin saber cuándo sería la llegada del grupo.
Del primer refugio en la central camionera fueron trasladados a un templo en la misma ciudad; luego, con apoyo de autoridades estatales de Jalisco, fueron llevados a una Casa del Migrante para contar con mejores condiciones de alojamiento, alimentación e higiene, ya que el espacio anterior no permitía atender adecuadamente a más de 95 personas.
Regresan a casa entre aplausos y flores
La tarde de este miércoles, las 95 personas de Jaral del Progreso que se quedaron varadas en Jalisco tras la violencia desatada el domingo pasado por fin llegaron a casa. Ahí fueron recibidas por sus familiares, amigos y vecinos entre aplausos, flores y globos, tras horas de incertidumbre.
Los autobuses con número 3728 y 3011 fueron los encargados de llevarlos hasta su comunidad en Victoria, sanos y salvos. Nadie regresó con maletas ni bolsas; solo con la ropa que usaban.
“Por instrucciones de la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo trajimos de regreso y recibimos en Guanajuato a las 95 personas originarias de Jaral del Progreso que quedaron en Ciudad Guzmán tras los actos de violencia del fin de semana”, informó en sus redes sociales el secretario de Gobierno, Jorge Jiménez Lona.
Agregó que se les dará todo el apoyo que requieran las 95 personas que perdieron identificaciones, documentos y hasta sus ahorros para el viaje.
“Traerlos es solo el primer paso; trabajaremos para que reciban todo el apoyo necesario como víctimas de estos hechos”, informó.
El viaje a Manzanillo e Ixtapa tuvo que ser suspendido. Las 95 personas regresaron a casa por seguridad e incluso el traslado desde Ciudad Guzmán a Guanajuato inició la mañana de este miércoles, con el fin de garantizar que el recorrido por carretera se realizara con luz de día y así evitar hechos violentos como los registrados en el estado vecino.
La secretaria del Ayuntamiento, Elizabeth Guzmán Aguirre, confirmó que esta fue una de las peticiones hechas por las familias: no viajar de noche y traer sanos y salvos a los suyos.
