El tirador que asesinó a una ciudadana Canadiense e hirió a dos extranjeras más en Teotihuacan portaba una playera con la leyenda 'Disconnect and Self-Destroy', vinculada al movimiento The True Crime Community, que surgió luego de la masacre de Columbine, Estados Unidos.
Origen del movimiento
Este tipo de vestimenta es parte de la subcultura que enaltece la violencia y ha sido utilizada en otros hechos mortales, como el del 20 de abril de 1999, cuando dos adolescentes, identificados como Eric Harris y Dylan Klebold, asesinaron a 12 estudiantes y un profesor para luego suicidarse, en la escuela secundaria Columbine High School, en el estado de Colorado.
En numerosos análisis sobre estos hechos surgió el concepto True Crime, que fue retomado en movimiento clandestinos que, a manera de tributo a los asesinos de Columbine, vestían ropa disruptiva y en algunas ocasiones con la misma leyenda que los perpetradores: 'Natural Selection' y 'Wrath'.
Incluso, estas vestimentas se pueden obtener en páginas de internet de la propia comunidad e, incluso, en plataformas como Amazon y Mercado Libre.
En el mundo se han reportado ataques de seguidores de Eric y Dylan, como en Crimea, donde un adolescente con una camiseta igual a la de Harris con la leyenda 'Wrath', mató a 20 personas e hirió a 40 más antes de quitarse la vida.
Uno de los casos también se dio en México en enero de 2022, cuando un alumno del Colegio Cervantes, en Torreón Coahuila, disparó contra sus compañeros y le quitó la vida a su maestra.
El menor, portaba una camiseta con la leyenda 'Natural Selection', videojuego que, de acuerdo con reportes, se inspiró en la masacre de Columbine.
Un caso reciente es el que estremeció a una pequeña comunidad de Argentina el 30 de marzo, cuando un alumno de la Escuela Normal Mariano Moreno, en la ciudad de San Cristóbal, provincia de Santa Fe, ingresó al plantel con una escopeta que robó a su abuelo y disparó contra sus compañeros, dejando un saldo de un menor muerto y ocho heridos.
El hecho cimbró a la nación y prendió las alertas, luego de que la Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional (SAIT) de la Fiscalía Nacional argentina, revelara un estudio sobre el movimiento True Crime Community.
“En los últimos años, varios centros de investigación especializados en extremismo violento han ido identificando la consolidación de un fenómeno conformado por una comunidad digital cuyos miembros se caracterizan por dedicarse a la investigación, fascinación y, en algunos casos, la emulación de perpetradores de homicidios masivos y ataques indiscriminados a civiles con armas de fuego", detalla el reporte.
Del análisis al crimen real
La expresión True Crime (crimen verdadero) designa originalmente un género difundido ampliamente en forma de documentales, series audiovisuales, literatura, etcétera, cuyo objetivo principal es el análisis de crímenes reales y cuyo consumo no implica, en principio, ningún tipo de radicalización hacia la violencia ni conducta delictiva alguna.
Sin embargo, investigaciones recientes han advertido que, dentro de dicho universo, ha surgido una subcultura integrada por comunidades digitales radicalizadas cuya dinámica excede el mero interés criminológico o cultural.
En tales entornos, se ha comenzado a observar la producción de narrativas que reinterpretan determinados ataques y a sus perpetradores como figuras admirables o heroicas.
“La circulación de material audiovisual agrega una estética atractiva al ataque y la identificación psicológica, así como la emulación simbólica de los integrantes de la comunidad digital con ataques investigados y glorificados”, detalló.
En determinados casos, estos procesos han derivado en la planificación o ejecución de nuevos ataques masivos o en la ejecución de actos violentos, siempre inspirados en los anteriores.
Esta institución argentina detectó la existencia de varias investigaciones en trámite en su país, dando un total de siete causas, cuyas características presentan alta similitud con este fenómeno.
“Al analizar manifiestos publicados y perfiles de redes sociales, aunque todavía limitados, se ha podido extraer ciertas características comunes a quienes participan o integran la comunidad estudiada indicando en primer lugar que una proporción significativa corresponde a adolescentes o adultos muy jóvenes, siendo el rango etario de los 13 a los 20 años”, advierte el documento.
"En muchos casos se observan antecedentes de aislamiento social, experiencias de victimización o dificultades notorias para integrarse en su medio y es frecuente ver patrones de consumo cada vez más intensivo de contenido digital", detalla el informe.
Impacto psicológico del movimiento
El SAIT advirtió que el movimiento es potencialmente peligroso, pues uno de los rasgos más problemáticos de este fenómeno resulta de la glorificación de los atacantes, pues son representados mediante narrativas que los establecen como figuras incomprendidas y admirables.
De esta forma, desplazan el foco de atención de las víctimas al atacante, lo cual tiende a reducir las barreras morales frente a la violencia y eventualmente favorecer procesos de identificación psicológica con el perpetrador, por lo que se vuelve un fenómeno auto-sostenible.
Al ser un fenómeno que se mueve en situaciones clandestinas, los especialistas señalan que las autoridades deben enfocarse en la detección temprana de procesos de radicalización individual, en la identificación de dinámicas de imitación de la violencia y en el conocimiento de ciertas características únicas que distinguen a los integrantes de la comunidad.
AG