El último rastro que la madre de Justhin Enrique Torres Sandoval tiene de su hijo es un mensaje de texto. El adolescente, junto a Jordan Isaac García López y Christopher Alfredo Sandoval Muñoz, protagoniza un nuevo caso de desaparición en Jalisco que no sólo ha sacudido a la opinión pública sino que ha evidenciado una de las realidades más crudas del estado y el país: el reclutamiento de menores de edad por parte de organizaciones criminales.
Ninguno de los tres adolescentes sobrepasa los 15 años de edad. De acuerdo con reportes del periodista Usi Toledo para MILENIO, tenían poco tiempo de haberse graduado de la Secundaria Técnica 113 cuando fueron vistos por última vez en la colonia Lomas del Paraíso en Guadalajara.
La ausencia de Justhin, Jordan y Christopher encendió las alertas de forma casi inmediata. Para el primero de julio, sus familiares ya se encontraban denunciando ante la Fiscalía Especial para Personas Desaparecidas en miras de que se investigue el caso y se activen los protocolos de búsqueda. Si bien las diligencias por parte de las autoridades ya están en curso, las pistas recopiladas hasta el momento apuntan a un posible caso de reclutamiento criminal.
"Me dijo que se iba a ir tres meses, que orara por él y que me amaba mucho", narró la madre de Justin al periodista Usi Toledo. A dicha pista se suma el testimonio del hermano menor de Jordan Isaac, quien aseguró que los tres adolescentes se despidieron de él diciéndole que se irían a trabajar durante tres meses a la sierra.
Con dichos indicios, la titular de la Vicefiscalía en personas Desaparecidas, Blanca Jaqueline Trujillo, confirmó que existe una línea de investigación vinculada a un interés por formar parte de la delincuencia organizada. Pese a que la investigación continúa en curso, el caso ha vuelto a avivar los riesgos que tiene el reclutamiento para menores de edad e infancias que, por múltiples razones, se han convertido en focos de interés para miembros de organizaciones delictivas.
¿Qué hay detrás del reclutamiento de menores de edad?
Un artículo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ubica el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes como una consecuencia que trajo al país la llamada Guerra contra el Narcotráfico que el ex presidente Felipe Calderón puso en marcha como estrategia de seguridad durante su sexenio.
Si bien el fenómeno es multifactorial, la Oficina del Representante Especial del Secretario General para la Infancia y los Conflictos Armados de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) precisa que en el caso de los menores de edad no existe el reclutamiento voluntario toda vez que el hecho de que las infancias se sumen a grupos armados responde más a una necesidad de supervivencia.
En ese sentido, precisa el informe de la dependencia, existen diversos factores motivadores para la existencia del reclutamiento de menores de edad. Uno de los principales es la pobreza pues para algunos niños el ingreso a los grupos armados garantiza una comida. La discriminación y el sentido de identidad también figuran como estímulos que avivan el fenómeno.
Adicionalmente, la Red por los Derechos de la Infancia en México desglosó en un informe factores de riesgo en el ámbito individual, familiar, comunitario y escolar que también pueden influir en la participación de las personas menores de 18 años en conductas ilícitas.
"Desde esta perspectiva, es evidente que el reclutamiento y utilización de las niñas, niños y adolescentes se deriva de condiciones heterogéneas que pueden ser desde el entorno familiar, la pobreza, el abandono, la falta de oportunidades, la victimización por violencia familiar, hasta el contexto social o la cercanía a zonas con presencia de grupos delictivos, entre otros", señala.
Dichos factores, sumados a dinámicas de expansión e intereses que organizaciones delictivas tienen han hecho del reclutamiento de menores de edad no sólo una cruda realidad sino también una herramienta para los objetivos de grupos criminales en el país.
"Los niños son considerados una alternativa económicamente eficiente a los combatientes adultos. Son fácilmente adoctrinados y son luchadores eficientes ya que aún no han desarrollado el concepto de la muerte", apunta el informe de la ONU.
De este modo, los menores de edad llegan a participar activamente el actividades criminales como el sicariato, el narcomenudeo, el halconaje u otros ilícitos que deriven de su ascenso en los organigramas criminales.
El modus operandi
Las bajas sanciones a las que son acreedores los menores de edad, así como su fácil manipulación o vulnerabilidad ha hecho de su reclutamiento una actividad recurrente para organizaciones delictivas que operan en el país. En el caso específico de Jalisco, casos como el del Rancho Izaguirre e informes de la Fiscalía General del Estado (FGE) dan cuenta del modus operandi con el que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) integran a nuevos integrantes a sus filas.
Ya sea explícitamente o con engaños, el enganche de sus reclutas ha sido detectado a través de redes sociales o con falsas ofertas de trabajo que terminan conduciendo a las víctimas a centrales camioneras en distintos municipios del estado. Desde dichos puntos de reunión comienza la incomunicación.
A las personas reclutadas -forzosa o voluntariamente- se les traslada a centros de adiestramiento como lo fue en su momento el Rancho Izaguirre, donde son sometidos a entrenamientos físicos o “capacitaciones” en el manejo de armas de fuego. Quienes sobreviven son posteriormente enviados como primera línea de defensa o ataque en territorios donde la organización delictiva mantiene conflictos con grupos criminales rivales o autoridades.
Lo que inicia con un reporte de desaparición, en más de una ocasión trasciende a casos de reclutamiento por parte de grupos armados, una dinámica en la que también han quedado en medio infancias y adolescencias.
Una legislación laxa
El impacto que genera el reclutamiento en materia de seguridad y derechos humanos en el país obliga al Estado a tener una respuesta institucional, misma que ha puesto en tela de juicio las leyes que en México existen para la atención tanto al problema como para la respectiva protección de los derechos de los menores de edad.
Actualmente la legislación mexicana no cuenta con una tipificación específica para el delito de reclutamiento y utilización de niñas, niños y adolescentes, no obstante, existen ilícitos que lo contemplan como modalidades. Al respecto, recientemente trascendió una iniciativa para adicionar diversas disposiciones al código penal federal en miras de tipificar el delito de reclutamiento con especial protección a infancias y adolescencias.
"Unicef ha eñalado expresamente que para frenar el fenómeno es necesario tipificar el reclutamiento como delito autónomo, de modo que no se sancione sólo cuando el menor ya fue utilizado en la comisión de un delito, sino desde el momento mismo de su captación o explotación dentro del grupo criminal", argumenta la iniciativa presentada por las diputadas Ana Isabel González González, Mónica Elizabeth Sandoval Hernández y el diputado Miguel Alejandro Alonso Reyes.
La tipificación del delito de reclutamiento y utilización de niñas, niños y adolescentes favorecería no sólo para contar con datos que permitan dimensionar el problema sino también para garantizar una persecución penal y el reconocimiento de las víctimas.
La ausencia de tipificación genera un vacío de protección que, a su vez, dificulta la prevención y sanción efectiva de estas conductas, por lo que su incorporación expresa a la legislación penal constituye una medida necesaria para garantizar el cumplimiento del interés superior de la niñez y los compromisos internacionales del Estado.
Si bien en el reclutamiento por parte de organizaciones delictivas convergen múltiples variantes, en el caso específico de los menores de edad el fenómeno representa un riesgo latente para las infancias y adolescencias cuya vulnerabilidad es aprovechada por el crimen organizado como una herramienta para seguir alcanzando sus intereses.
ATJ