Policía

El ascenso de Los Viagras: así pasaron de combatir el crimen a volverse parte de él

La organización criminal tiene presencia en el estado de Michoacán y está ligada a los homicidios de Bernardo Bravo e Hipólito Mora.

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Durante más de una década, Los Viagras pasaron de presentarse como un grupo de civiles armados que decía combatir al crimen organizado en Michoacán a convertirse en una de las organizaciones criminales más violentas del país.

Su transformación quedó reflejada este miércoles, cuando el gobierno de Estados Unidos los incluyó en la lista de organizaciones terroristas extranjeras, una categoría reservada para grupos considerados una amenaza directa para su seguridad.

¿Quiénes son Los Viagras?

Su historia comenzó en la región de Tierra Caliente, uno de los territorios donde el cultivo de mariguana y amapola, la producción de metanfetaminas y el control de las rutas hacia el puerto de Lázaro Cárdenas han convertido al crimen organizado en un factor determinante de la vida política y económica.

Los Viagras surgieron entre 2013 y 2014, en medio del movimiento de autodefensas encabezado por productores, comerciantes y habitantes que se levantaron contra el dominio de Los Caballeros Templarios. Mientras algunos grupos se mantuvieron dentro del movimiento ciudadano, otros aprovecharon el vacío de poder para construir estructuras propias de control territorial. Entre ellos destacó la familia Sierra Santana.

Los hermanos Nicolás, Rodolfo, Antonio, Juan Francisco y José Sierra Santana comenzaron a consolidar una organización armada que muy pronto dejó de limitarse a la seguridad comunitaria para participar en actividades propias del crimen organizado.

El nombre de Los Viagras surgió como un apodo atribuido a integrantes del grupo por el supuesto consumo de ese medicamento antes de enfrentamientos armados.

Con el tiempo, la denominación terminó por identificar a toda la organización.

Así fue el ascenso de la red criminal 

Las autoridades mexicanas y estadunidenses sostienen que el grupo evolucionó rápidamente hacia el narcotráfico, extorsión, secuestro, cobro de piso y el control de laboratorios clandestinos de drogas sintéticas.

Su expansión coincidió con la desarticulación parcial de los Caballeros Templarios y la fragmentación de otras organizaciones criminales en Michoacán.

A diferencia de los grandes cárteles nacionales, Los Viagras construyeron su poder mediante el control directo de comunidades, carreteras, huertas, minas y centros de producción agrícola.

En municipios como Buenavista, Tepalcatepec, Apatzingán, Aguililla, Coalcomán y zonas de la Sierra-Costa, establecieron redes de vigilancia, retenes, cobro de cuotas y sistemas de inteligencia que les permitieron influir en la vida cotidiana de amplias regiones de Tierra Caliente.

Los Viagras diversificaron sus fuentes de financiamiento

Además del tráfico de drogas, comenzó a obtener recursos mediante la extorsión a productores de limón, aguacate y ganado; el cobro de piso a comerciantes y transportistas; la explotación ilegal de minas y madera; el robo de combustible y el tráfico de migrantes.

Diversas investigaciones federales sostienen que parte de su fortaleza económica proviene precisamente de esa capacidad para controlar economías regionales, más que del volumen de droga exportada hacia Estados Unidos.

Con el paso de los años, la organización desarrolló una estructura con operadores regionales encargados de plazas específicas y células dedicadas al sicariato, vigilancia, cobro de extorsiones y producción de metanfetaminas.

La familia Sierra Santana continuó ocupando las posiciones centrales del grupo. Las autoridades identifican a Nicolás Sierra Santana, El Gordo, como el principal dirigente histórico de la organización.

Sobre él pesan órdenes de aprehensión e investigaciones por delincuencia organizada, narcotráfico, homicidio, secuestro, extorsión y lavado de dinero.

Su hermano Rodolfo Sierra Santana, El Durango, también figura entre los principales operadores identificados por autoridades mexicanas y estadounidenses.

Otros integrantes de la familia han desempeñado funciones relacionadas con la operación territorial, la administración de recursos y el control de distintas células en Michoacán.

A diferencia de organizaciones con una jerarquía vertical, Los Viagras operan mediante mandos regionales que mantienen autonomía para administrar plazas y actividades ilícitas, aunque responden a un núcleo familiar.

Principales actividades delictivas

Las autoridades estadunidenses consideran que el grupo mantiene presencia principalmente en Michoacán, donde disputa corredores estratégicos utilizados para el traslado de drogas y precursores químicos.

También le atribuyen la producción y distribución de metanfetamina, así como el tráfico de fentanilo, cocaína y otras drogas destinadas al mercado estadounidense.

El Departamento del Tesoro sostiene que la organización participa además en tráfico de armas, lavado de dinero y otras actividades financieras destinadas a sostener su operación.

En distintos momentos, Los Viagras han protagonizado algunos de los episodios de violencia más relevantes registrados en Michoacán.

El grupo ha sido señalado por instalar bloqueos carreteros, incendiar vehículos, utilizar artefactos explosivos improvisados, derribar drones de vigilancia y desplegar convoyes con vehículos blindados de fabricación artesanal.

También ha recurrido al uso sistemático de minas terrestres improvisadas en caminos rurales, una táctica que ha provocado la muerte y lesiones tanto de militares como de civiles.

Su capacidad de movilización quedó demostrada en diversas ofensivas contra fuerzas federales y en enfrentamientos con organizaciones rivales por el control de Tierra Caliente.

Aunque las autoridades mexicanas han detenido o abatido a diversos operadores de la organización durante los últimos años, el grupo ha mantenido capacidad para regenerar sus estructuras y conservar presencia en municipios considerados estratégicos.

El gobierno de Estados Unidos sostiene que esa permanencia no solo representa un problema para México, sino también una amenaza para la seguridad estadunidense debido a su participación en el tráfico de drogas sintéticas y en redes criminales transnacionales.

La decisión de incluir a Los Viagras en la lista de organizaciones terroristas extranjeras refleja esa valoración.

Más de una década después de aparecer como una expresión armada del movimiento de autodefensas, la organización dejó atrás cualquier narrativa de defensa comunitaria para convertirse, de acuerdo con las autoridades de ambos países, en una estructura criminal consolidada con capacidad para controlar territorios, financiarse mediante múltiples actividades ilícitas y sostener una operación permanente en una de las regiones más disputadas del país.

¿Con qué homicidios relacionan a Los Viagras?

Hipólito Mora

El 29 de junio de 2023, Hipólito Mora Chávez fue asesinado por un grupo de gatilleros en la localidad de Felipe Carrillo Puerto, mejor conocida como La Ruana.

Tras su muerte comenzaron las investigaciones por parte de las autoridades michoacanas; el fiscal de ese entonces, Adrián López Solís, dijo que Los Viagras estarían detrás del asesinato de Hipólito Mora.

El mismo Hipólito Mora presentía que iba a ser asesinado por esta organización criminal, pues en una conversación que tuvo con Óscar Balderas reveló que no llegaría a Navidad. 

“Estoy dejando todo listo para cuando me toque ver a mi Manolo (su hijo) de nuevo. A mí ya me queda poco tiempo aquí. Como yo no me voy a mover de Michoacán, la gente que anda tras de mí no va a descansar hasta matarme. Yo no llego vivo a Navidad”, dijo. 
Autoridades detuvieron a un presunto implicado en el homicidio de Hipólito Mora, líder de autodefensas asesinado en 2023.
Detienen a implicado en asesinato de Hipólito Mora en Michoacán

Bernardo Bravo

Bernardo Bravo, líder limonero de Apatzingán, fue localizado sin vida, con visibles huellas de violencia, al interior de una camioneta sobre la carretera Apatzingán-Presa del Rosario, en la localidad de La Tinaja.

De inmediato comenzaron las investigaciones para determinar al o los responsables de los hechos. Días después del crimen, Carlos Torres Piña, entonces fiscal, señaló a El Bótox y Los Blancos de Troya, brazo armado de Los Viagras, como los principales implicados en el asesinato. 

"Es la organización de este grupo, Los Blancos de Troya, que encabeza el denominado El Botox, entre ellos otros actores que participan bajo el mando de él, que son los involucrados en el hecho del 19 de octubre", dijo en entrevista para MILENIO

Meses después, El Bótox habría confesado cometer el crimen, de acuerdo con un testigo de nombre Miguel, quien era parte de Los Blancos de Troya como halcón.

"No se pase de verga, compa... Si me chingué al ojete del limonero, que no te mate a ti, papá", le habría dicho tras negarse a formar parte de sus filas".
Bernardo Bravo
Bernardo Bravo. | Foto: Especial

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