Meses de investigación de autoridades estatales y federales dejaron al descubierto las actividades criminales vinculadas a la Alianza de Sindicatos y Asociaciones del Estado de Oaxaca (ASAEO), una organización que operaba bajo la fachada de una agrupación gremial.
Surgida como una red para amparar a trabajadores de la industria del transporte, la ASAEO aprovechó su influencia en dicho sector para cimentar un esquema de extorsiones, préstamos 'gota a gota' y narcomenudeo con alcance en casi un centenar de municipios en la región de Valles Centrales.
Información revelada por la Fiscalía General del Estado (FGE) advierte que la expansión del sindicato ocurrió, en parte, gracias a su cercanía con funcionarios corruptos y con una célula criminal de los Beltrán Leyva, emanada del Cártel de Sinaloa.
En este panorama, las autoridades han identificado a tres hermanos que se ostentan como los principales dirigentes de la ASAEO. ¿Quiénes son y qué se sabe sobre ellos? En MILENIO te contamos.
El clan Ríos Suárez: entre alianzas con los Beltrán Leyva y antecedentes con otros cárteles
Durante una conferencia de prensa celebrada el 31 de agosto, el fiscal Bernardo Rodríguez Alamilla presentó una imagen del organigrama de ASAEO, en cuya cúpula resaltaban tres personas:
- Carlos Abraham Ríos Suárez, alias El Oaxaco
- Indira Janet Ríos Suarez, alias La Conta, 03 o La Perra
- Iván Ríos Suárez, alias El Chofer o El Chuky
Labores de investigación ministerial e inteligencia naval detectaron que el clan logró asociarse con la célula de los Beltrán Leyva en Oaxaca a través de un hombre identificado como J.M.G.G., alias El Miky.
Hasta su detención en julio de 2026, El Miky operaba como subordinado directo de Bogar Soto Rodríguez, alias El Bogar, líder principal de los Beltrán Leyva en la entidad, encargado de supervisar las actividades de narcotráfico.
Presuntamente, la cercanía con el grupo criminal permitió que la ASAEO convirtiera su estructura de transporte en una red de narcomenudeo que, eventualmente, alcanzó a comercios locales, cuyos propietarios eran coaccionados por miembros del sindicato. Asimismo, diversos operativos han revelado que integrantes de la ASAEO tuvieron acceso a armas de alto calibre.
La relevancia de los apellidos Ríos Suárez en el panorama criminal no es algo reciente, pues desde la década pasada se identificaron los nexos de algunos de sus miembros con otra organización delictiva.
En enero de 2018, la entonces Procuraduría General de la República (PGR) informó que tras un par de cateos en la región de Valles Centrales fue detenido David Ríos Suárez, alias El Junior y/o El Gordo, ubicado en esa época como líder operativo del Cártel del Golfo en Oaxaca.
Como informó en su momento el periodista Rubén Mosso, de MILENIO, se presume que tras la captura de El Gordo, su hermano, Carlos Abraham Ríos, asumió el control de las actividades del Cártel del Golfo en la región.
Aunque
El Oaxacofue
detenido y vinculado a procesoen junio de 2019 por portación de armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, las autoridades lo ubicaron siete años después como uno de los principales cabecillas de la ASAEO.
En años anteriores existían indicios de que, además de su participación dentro del Cártel del Golfo, El Oaxaco contaba con respaldo de La Familia Michoacana. Hasta el momento, las autoridades no han explicado cómo fue la evolución de sus lazos con organizaciones delictivas.
¿Cómo operan los Ríos Suárez al frente de la ASAEO?
Uno de los pilares para el entramado criminal de la ASAEO, según reveló la Fiscalía, fue el uso de centros de rehabilitación como espacios para reclutar personas y gestionar extorsiones.
Los informes oficiales que el supuesto sindicato logró apoderarse de por lo menos nueve anexos, en los que captaban a hombres y mujeres jóvenes en busca de tratamiento y les ordenaban efectuar labores de cobro de piso o vigilancia.
En esta red, las autoridades identificaron que los hermanos Ríos Suárez ostentaban el máximo nivel de liderazgo, pues giraban órdenes hacia sus mandos intermedios —es decir, los padrinos o dueños de los anexos—, quienes a su vez tenían a su cargo a cobradores y vigilantes.
Las extorsiones y cobros de préstamos 'gota a gota' gestionados desde los centros de rehabilitación generaban ganancias mensuales de aproximadamente 20 millones de pesos, acorde con estimaciones de la Fiscalía estatal.
BM.