DOMINGA.– A los 42 años, Amber Rose es la líder de su propio culto. Ella es la diosa, sus devotos son más de 31.2 millones de seguidores en todas sus redes sociales –pronto podría igualar el número de habitantes que tiene Yemen– y su catedral es internet, donde cada vez que aparece una fotografía o video explícito, cientos abren la cartera y enganchan su tarjeta de crédito a un pago mensual para seguir recibiendo contenido para adultos.
La exestríper y modelo es una de las creadoras de contenido más populares en OnlyFans, la enorme plataforma de suscripción de contenido –casi siempre XXX– cuyo creador, Leonid Radvinsky, acaba de fallecer a los 43 años. Pero sería injusto pensar en Amber Rose sólo como una chica muy popular: ella es una las defensoras más acérrimas de esa polémica empresa londinense que cambió para siempre la industria de la pornografía al permitir a los creadores recibir ingresos mensuales, propinas y pagos por contenido exclusivo directamente de sus fanáticos.
“Viniendo del tabledance, estar en OnlyFans es 100 por ciento más seguro”, ha dicho Amber Rose, cuyo rostro es fácilmente identificable por sus dos tatuajes en la frente. “Gran parte del contenido que puedes hacer está en tu baño, en tu habitación, con tu teléfono. No tienes que conseguir seguridad que te acompañe al estacionamiento a las tres de la mañana para subirte a tu coche después del tabledance con dinero en efectivo”.
Ella, y miles en el mundo, ven a esa plataforma como una vía para independizarse económicamente y eliminar a los intermediarios –los proxenetas que se benefician del trabajo sexual ajeno–, mientras que otras miles critican el activismo de Amber Rose acusando que OnlyFans es el nuevo explotador, pues reduce a las y los modelos a mercancías digitales y les premia con actividades cada vez más extremas, peligrosas, denigrantes e ilegales para destacarse entre los más de 4.6 millones de creadores de contenido.
En su aguerrida defensa, Buzzfeed cuenta que la modelo ha llegado a presumir que ha hablado abiertamente con su hijo de nueve años sobre su cuenta en internet y de su trayectoria como bailarina exótica. Ella y su expareja, el rapero Wiz Khalifa, saben que el escándalo paga muy bien: cuando cambió de opinión sobre el Partido Republicano, y declaró su apoyo total a Donald Trump en su segunda campaña presidencial de 2024, tras criticarlo por macho y homofóbico, su perfil y seguidores –y su fortuna, por supuesto– crecieron como la espuma.
Su respaldo no ha menguado pese a los escándalos de OnlyFans, que van desde filtraciones de los datos personales y bancarios de sus suscriptores en 2022 hasta la aparición de contenido sexual con menores de edad mediante identidades falsas, según una investigación en 2024 de la agencia de noticias Reuters. Trata de personas, explotación sexual comercial, fraudes. Todas las atrocidades han rodeado a la empresa del logotipo blanquiazul y Amber Rose sigue leal a esa empresa.
Sin embargo, esa incondicionalidad podría terminarse abruptamente: el crimen organizado ha puesto sus ojos y manos en la popularidad de Amber Rose, y aprovechando la vulnerabilidad de OnlyFans está usando las fotos y videos de la controversial modelo para esquilmar los ahorros de sus seguidores. Y se ha fijado también en los miles de fanáticos de otras modelos que venden contenido para adultos.
La feligresía del porno en internet está bajo ataque. El crimen monetiza con las obsesiones del lado más controversial de internet. Cualquier “suscriptor” está en peligro.
Contenido robado de OnlyFans se vende a la Deep Web
Amber Rose es un ensueño pero también una pesadilla. En marzo pasado, la empresa BranditScan –que usa inteligencia artificial para escanear internet, redes sociales y motores de búsqueda para proteger a marcas y creadores de infracciones de derechos de autor– publicó un estudio que mostró quiénes son las principales estrellas de OnlyFans cuyo contenido es duplicado por criminales digitales que quieren defraudar a sus seguidores. Los que caen, pierden su patrimonio.
Con mil 736 videos clonados, la exestríper recién convertida al movimiento cristiano MAGA (Make América Great Again) es el blanco número uno de los ladrones en todo el mundo. Cada mes, sus fanáticos hacen 76 mil búsquedas en internet para encontrar su contenido sin tener que pagar los 10 dólares al mes con cargo recurrente a una tarjeta bancaria. Y el crimen organizado los atrae con la esperanza de videos gratis que los llevan sitios aparentemente seguros, pero que no lo son.
“El primer afectado es la persona que crea el contenido. Los sitios de piratería alojan videos robados y los monetizan mediante anuncios, generando ingresos por cada visualización sin compensar al creador original; en otras ocasiones, algunos sitios suben unos cuantos videos robados y los ofrecen gratis a usuarios para tener membresías pagadas más baratas o falsos niveles premium,
“Otro problema es la reventa y redistribución. El contenido robado se empaqueta y se vende en canales de Telegram, Discord o la Deep Web, a veces combinado con contenido de decenas de creadores o pornografía infantil. Y el otro es el chantaje y la extorsión: el contenido robado se utiliza para amenazar directamente a los creadores, exigiendo un pago para evitar una distribución más amplia”, cuenta a DOMINGA la vocera de BranditScan, Sophia Anderson.
Pero un creador de contenido exitoso como Amber Rose, con una fortuna calculada en 12 millones de dólares, puede darse el lujo de perder unos cuantos cientos de suscriptores o de que su contenido circule sin un muro de pago. Cualquier publicidad, dicen los clásicos, es buena publicidad. Sin embargo, cuando el ataque digital se enfoca en el consumidor del contenido, las consecuencias pueden ser devastadoras.
“Muchos sitios de piratería están diseñados deliberadamente como vehículos para distribuir malware. El contenido robado es el gancho, no el producto. Las tácticas incluyen botones falsos de descarga, es decir, los usuarios que buscan videos filtrados son redirigidos a páginas con botones engañosos de Descargar o Ver ahora que activan la descarga de archivos maliciosos, incluidos ransomware, spyware o troyanos.
“O, incluso, el simple hecho de visitar ciertos sitios de piratería puede instalar malware de forma silenciosa y sin que el usuario haga clic en nada. Algunos sitios piden a los usuarios verificar su edad, pero instalan una extensión del navegador, que en realidad es un programa para robar contraseñas. Y los canales que ofrecen contenido gratuito de creadores populares suelen redirigir a los usuarios a bots que extraen datos del dispositivo o instalan virus que exponen la vida privada”, asegura Anderson.
Contrario a lo que muchos pensarían, los usuarios de OnlyFans están ubicados en los espectros ideológicos más conservadores. Así lo determinó un estudio del sitio especializado en ciencia Springer Nature Link y publicado en 2022: los suscriptores son predominantemente hombres blancos casados que se identifican como heterosexuales, bisexuales o pansexuales. Por eso, acaso, las denuncias de fraudes no suelen ser masivas. Hay una doble vergüenza entre ser víctima de un delito cibernético y suscriptor de contenido XXX.
Ese riesgo es mayor cuando se involucra una tarjeta de banco, pues los sitios de piratería con frecuencia imitan a plataformas legítimas para adultos y solicitan datos de tarjeta de crédito para “desbloquear contenido sin cargo”... sólo para hacer cobros recurrentes y no autorizados de madrugada o venden la información de la tarjeta a otros piratas informáticos.
Además, el contenido robado de creadores se utiliza para construir páginas falsas convincentes de OnlyFans. Los seguidores que creen estar suscribiéndose a una cuenta real en un sitio alterno –con descuento– y envían información de pago que va directamente a los estafadores. El hallazgo de estos datos robados de tarjetas de crédito en los mercados negros digitales sugiere un cruce importante y peligroso: los piratas de contenido y los integrantes del crimen organizado que hacen fraude financiero son los mismos.
“Algunas plataformas piratas exigen a los usuarios registrarse con un correo electrónico y una contraseña. Debido a que muchas personas reutilizan credenciales, esos registros se utilizan después en ataques de credential stuffing (relleno de credenciales, es decir, un ataque digital de fuerza bruta que procesa tus viejas contraseñas y hace cientos de intentos con variantes hasta que encuentra la clave correcta) contra cuentas bancarias, de comercio electrónico y de redes sociales.
“El elemento común es que el contenido robado de creadores reconocibles y con alto volumen de búsquedas actúa como cebo para maximizar el tráfico hacia estos ecosistemas fraudulentos o maliciosos”, explica Sophia Anderson. “Y sí, este es un sistema de robo que sólo puede hacerse a escala del crimen organizado”.
Las creadoras latinas son las víctimas perfectas
Amber Rose no es la única. Sólo la número uno, la creadora de contenido con más fotografías y videos robados. La segunda en el ranking de modelos de OnlyFans que son víctimas del crimen organizado digital es la exactriz adolescente de Bella Thorne, quien en 2020 escandalizó a los tabloides del espectáculo por vender en 200 dólares fotografías de unos supuestos desnudos que en realidad no lo eran, lo que llevó a la plataforma a establecer un límite a los precios que los creadores pueden cobrar.
En tercer lugar está Mia Khalifa, una actriz pornográfica y modelo libanesa nacionalizada estadounidense. Su fama alcanzó a millones en 2015, cuando se convirtió en la mujer más buscada en el sitio para adultos Pornhub tras varias escenas sexuales grabadas mientras llevaba un hiyab, el velo usado por mujeres musulmanas como símbolo de modestia, recato y fe.
“Lily Allen ocupa el cuarto lugar, con 753 videos robados apareciendo en plataformas para adultos. Sus 2 millones de seguidores en Instagram representan una presencia más pequeña en el público general que la de las tres creadoras que están por delante de ella, pero aun así cientos de sus videos continúan redistribuyéndose sin permiso”, se lee en el informe.
Y en quinto lugar está la actriz Lily Phillips. Luego, la rapera Cardi B, las modelos Sophie Dee, Ana Cheri, Jessie Cave y Francia James. Todas nacidas en Estados Unidos o Reino Unido. Sólo la última en Colombia. Y hay una razón para eso: como en muchos otros fenómenos criminales, las mujeres latinas son las víctimas perfectas.
En Estados Unidos existe la Digital Millennium Copyright Act, mejor conocida como DMCA, que proporciona un marco legal para solicitar la eliminación de contenido por derechos de autor y algunos creadores han emprendido litigios civiles contra infractores reincidentes; en la Unión Europea está la Digital Services Act, o DSA, que impone mayores obligaciones a las grandes plataformas para retirar rápidamente el contenido infractor.
“Pero en América Latina, los marcos legales están menos desarrollados, lo que hace que la aplicación de la ley sea considerablemente más difícil para las creadoras latinas, lo que contribuye a que sean atacadas de manera desproporcionada”, afirma la vocera de BranditScan.
Las próximas víctimas del crimen organizado en internet tienen un perfil definido: creadoras de contenido latinas y sus millones de acólitos, desde México hasta el fin del mundo. Los cárteles siempre cuentan con que la gente entrega voluntariamente sus datos personales ante la menor provocación: una foto, un video, un beso, un coqueteo desde internet.
O las ganas de conseguir un descuento por el nuevo contenido de su estrella porno favorita.
MMM