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Domingo , 21.04.2019 / 22:07 Hoy

‘Monstruos de Ecatepec’ cruzan besos y carcajadas a mitad de la audiencia

Feminicidas. A Juan Carlos “N” y Patricia “N” se les vio como una pareja en el parque al recibir otra vinculación a proceso.
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Entre carcajadas, besos y abrazos en medio de la audiencia, Juan Carlos “N” y Patricia “N”, presuntos multihomicidas y caníbales de Ecatepec, recibieron su segunda vinculación a proceso por el delito de feminicidio contra Evelyn “N”.

Como si fueran una pareja que está en la banca de un parque coqueteando, las carcajadas de ella eran intensas, y antes de iniciarse la audiencia, cuando en la sala solo estaban los representantes de los medios de comunicación, él, el llamado Monstruo de Ecatepec, alzó su brazo y saludó a los presentes

Giró a ver su mujer, le hablaba. Ella sonreía tímida, pero ante la insistencia de él con sus bromas, Patricia estallaba en risas. En su primera declaración ministerial, ella recuerda que la falta de sus dientes siempre la acomplejó con la gente, tanto que evitaba relacionarse. Una de las muchas cosas que la enamoró de Juan Carlos era que él no se fijaba en ese problema, se sentían cómodos. 

Esa misma sensación experimentaban al inicio de la audiencia, cómplices al fin. Él le balanceaba el cuerpo, como quien quiere iniciar un cortejo, ella respondía con risas y mirándolo a los ojos. De pronto se miraron fijamente, se abrazaron, se besaron. La vuelta a la realidad que los trajo de su cita al banquillo de acusados fue la palmada del vigilante que los custodiaba. 

Al ingresar los familiares de las víctimas, el rostro les cambió, se pusieron serios, bajaron la mirada. La pareja feminicida, por cierto, estrena imagen: ella dejó la ropa con la que la capturaron por una sudadera Aeropostale 87 azul, el cabello perfectamente recogido, se percibía recién aseada; él portaba un pants completo color naranja, recién rasurado, con el cabello más corto y varios kilos menos.

En esta audiencia se permitieron tres invitados especiales: dos paramédicos y una psicóloga, toda vez que en la última audiencia un familiar no soportó la narración de Juan Carlos y Patricia.

Esta vez, la juez de control no entró en detalles para evitar una crisis emocional; sin embargo, aunque los hechos fueron llevados de manera superficial, los propios paramédicos, personal que está especializado en atender accidentes, acostumbrado a la sangre, al dolor, a heridas expuestas, volteaban a ver con miedo y sorpresa a los presuntos homicidas, que seguían en su mundo, en su banca del parque.

La vinculación a proceso no los inmutó. Lo que verdaderamente les dolía era que deberían continuar su cita hasta la próxima audiencia, toda vez que están separados, no pueden verse dentro del área de ingreso del penal de Chiconautla. Por ello, cada audiencia donde les sentencian su futuro, recordando su pasado, viven su presente, ese momento en que para ellos y solo para ellos están solos.

Antes de concluir la audiencia, la jueza pidió a la fiscalía del Estado de México que acelere los procesos de identificación de los cientos de restos encontrados en los dos domicilios de los acusados y en el terreno baldío de Jardines de Morelos para que los familiares pueda acceder “a la verdad histórica, justicia y reparación del daño”.

El fiscal encargado del caso aceptó el exhorto e informó que pedirán a la Fiscalía General de la República y a la Policía Federal que apoyen en la investigación y así integrar los ocho casos restantes.

Cuando el secretario técnico pidió a los presentes ponerse de pie para salir de la sala de juicios número uno, el nubarrón de sentimientos encontrados volaba sobre familiares, fiscales, defensa, custodios, paramédicos, psicóloga, donde esas emociones no llegaban era en el banquillo de Juan Carlos y Patricia, que reían hasta que se volvieron a abrazar para despedirse y volverse a encontrar el próximo lunes.

Afuera de los juzgados, entre el dolor y el coraje las madres de las víctimas dijeron “no soportar el cinismo” de los feminicidas que “se la pasan burlándose de nosotros”. Y abrieron un nuevo frente: “Exigiremos al gobernador Alfredo del Mazo beque y pensione a los ocho niños que quedaron huérfanos por estos monstruos”. 


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