M.- Antes de que estallara la guerra interna del Cártel de Sinaloa, el 9 de septiembre de 2024, la violencia ya era una amenaza constante, sin embargo, la confrontación entre Los Mayos y Los Chapitos llevó el problema a otro nivel y dio un giro a la economía, la movilidad, horarios y hasta las relaciones sociales de comunidades enteras.
Escuinapa, un municipio pequeño del extremo sur de Sinaloa de unos 60 mil habitantes, tampoco escapó a esa transformación.
Su ubicación lo convierte en un punto estratégico, pues el municipio conecta el sur sinaloense con Nayarit y mantiene comunicación carretera con Mazatlán y otras localidades de la región, así como el corredor a Durango y luego a Zacatecas.
Ante el fenómeno, las fuerzas federales fueron desplegadas en grupos a Escuinapa, sobre todo por la escalada de delitos. Su presencia ya impactó a las células criminales.
Y es que datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) muestran un cambio en la incidencia de homicidios. Durante los últimos tres meses de 2024, después del inicio de la confrontación, Escuinapa pasó de contabilizar un homicidio doloso en enero a sumar cuatro entre octubre y diciembre, un total de cinco casos, es decir, 0.41 casos en promedio mensual.
Mientras que entre enero y julio de 2026 se contabilizaron 21 homicidios dolosos en el municipio, un promedio de tres asesinatos mensuales.
La violencia también alcanzó a las mujeres, pues durante 2024 se registró un feminicidio y en los primeros siete meses de 2026 los registros oficiales contabilizan cinco casos.
Crimen organizado buscó trasladar actividad tras cerco de autoridades
Pero además de estadísticas, la violencia transformó a Escuinapa durante los primeros meses de la confrontación, cuando comenzaron a documentarse desapariciones, desplazamientos, robo de vehículos, cierres de establecimientos y alteraciones en la movilidad de los habitantes.
Fuentes militares consultadas explican que, conforme aumentó el cerco a los grupos criminales en ciudades como Culiacán y Mazatlán, algunas células buscaron ampliar o trasladar actividades relacionadas con la producción y distribución de drogas hacia zonas del sur del estado.
En ese contexto, localidades de Escuinapa como El Bosque, El Palmito, Tecualilla y El Camarón quedaron expuestas a la disputa entre grupos criminales.
La confrontación también alcanzó a municipios vecinos del sur como El Rosario y Concordia, en una región que conecta la sierra sinaloense con Mazatlán y la frontera con Nayarit.
De acuerdo con informes de seguridad, Óscar Luciano Martínez Larios, conocido como El Casco o El 81, es identificado como un operador de Los Chapitos con presencia en el sur de Sinaloa.
Autoridades lo han relacionado con actividades criminales en esa región; incluso, lo señalan como responsable de la desaparición y muerte de trabajadores mineros ocurrida en enero pasado.
MILENIO publicó en agosto que la confrontación entre Los Mayos y Los Chapitos se ha concentrado también en la frontera con Nayarit, particularmente en el corredor carretero que comunica el puerto de Mazatlán con Escuinapa.
De acuerdo con fuentes de seguridad consultadas, células vinculadas con Los Chapitos mantenían presencia en localidades como Ojo de Agua, Palmito y El Rosario, en territorio sinaloense, mientras que hacia Nayarit la disputa alcanzaba puntos de la zona costera y municipios como Acaponeta y Tecuala.
Violencia reconfigura la vida en Escuinapa
La dimensión de la violencia alcanzó las celebraciones patrias. De acuerdo con el alcalde de Escuinapa, Víctor Manuel Díaz Simental, se decidió cancelar los festejos y desfiles con motivo del Grito de Independencia por la falta de ánimo de los habitantes.
“Lo que siento yo es justamente lo que siente toda la población. Yo tampoco tengo el menor ánimo de tener una celebración”, expresó. “Pero definitivamente estamos muy tristes, muy indignados”.
La cancelación de una celebración como las fiestas patrias es un reflejo del miedo que perfila una nueva forma de vida en la que ahora los ciudadanos deben tomar decisiones del tipo qué actividades pueden realizar, a qué hora salir y cuáles espacios evitar.
Entre los más recientes hechos que han conmocionado a los habitantes de Escuinapa destacan el asesinato en junio de una menor de 14 años y su tío, cuando se dirigían a un hospital para atender una picadura de alacrán.
Se suma también el hallazgo de alrededor de 550 explosivos artesanales, entre ellos, bombas diseñadas para ser lanzadas por medio de drones, de acuerdo con datos oficiales.
También en junio se reportaron varias explosiones en distintos puntos del municipio que aparentemente fue un ataque con dron que dejó sin electricidad a varias zonas del ayuntamiento.
El hecho más reciente es el homicidio de una maestra de preescolar ocurrido la mañana del lunes 14 de septiembre frente a su domicilio en la zona centro de este municipio.
El refuerzo de seguridad
Ante la pérdida de las condiciones de seguridad, a principios de junio se realizó una Mesa de Seguridad en Escuinapa con la participación de autoridades de los tres órdenes de gobierno, presidida por la entonces gobernadora Yeraldine Bonilla.
Durante la reunión se planteó reforzar la presencia de las fuerzas federales y estatales en el municipio, así como atender las necesidades planteadas por el gobierno local.
“Se abordó el tema en la Mesa de Seguridad para ver de qué manera reforzamos la seguridad que ya tiene Escuinapa con el Ejército, Guardia Nacional y Policía Estatal y Municipal”, comentó la ahora exgobernadora.
Adicionalmente, ofreció apoyo a estudiantes de escuelas que suspendieron actividades durante junio debido a los apagones y a las condiciones de violencia.
En medio de esta guerra, el 15 de septiembre, la Defensa destacó que, en el marco de la Estrategia Nacional de Seguridad Pública, en Sinaloa este año han sido detenidas mil 26 personas y aseguradas 2 mil 31 armas de fuego.
A lo que se suma el decomiso de 47.9 toneladas de droga decomisadas y la inhabilitación de 672 laboratorios y áreas de concentración.
ROA
