El 14 de septiembre, en la colonia Nido de las Águilas, en Tijuana, una aeronave no tripulada de tipo comercial fue detectada inicialmente en el espacio aéreo estadunidense por agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP). El dron aparentemente realizaba patrones de vuelo para identificar desde las alturas pasajes para el tráfico de migrantes.
La CBP transmitió la traza electromagnética y la ubicación a la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa). Tan pronto como la aeronave cruzó la línea divisoria e ingresó a territorio nacional, personal del Ejército mexicano desplegó un equipo móvil de neutralización. Los efectivos bloquearon la señal entre el dron y su Estación de Control Terrestre (Ground Control Station o GCS), forzando la caída inmediata del aparato.
Tras la interdicción aérea, el Ejército desplegó unidades terrestres de reconocimiento, logrando la localización y detención del operador. Al individuo se le aseguró un arma, cargadores, cartuchos y el control remoto con el que manipulaba la aeronave.
Se trata del único caso documentado durante la operación en el que ambas naciones compartieron el seguimiento e intercepción continua de un mismo objetivo aéreo.
En el corredor estratégico que comprende Tijuana, Baja California, y San Diego, California, el empleo de Sistemas de Aeronaves No Tripuladas de Uso Comercial (Commercial Off-The-Shelf o COTS UAS) por parte de organizaciones delictivas es una realidad.
De acuerdo con información del Comando Norte y de la Defensa, estos dispositivos sirven para monitorear los desplazamientos de las fuerzas de seguridad en ambos países, identificar brechas de cobertura en el cerco fronterizo y coordinar rutas para el tráfico de drogas e inmigración irregular.
Como parte de los acuerdos del Grupo Bilateral de Implementación (Bilateral Implementation Group), los gobiernos de México y Estados Unidos activaron la Operación Binacional 'Águila Alta', la cual concluyó este lunes con la neutralización de al menos cinco artefactos, según la información oficial difundida.
El embajador de EU en México, Ronald Johnson, señaló que la operación refleja el tipo de cooperación que ambos países construyen de manera conjunta.
"Al compartir información, coordinar operaciones y utilizar tecnología avanzada, nos mantenemos un paso adelante de las organizaciones criminales y desarticulamos las redes que trafican drogas y personas.
"Acciones como estas nos ayudan a mantener la frontera más segura de nuestra historia y a hacer más seguras las comunidades de ambos países", enfatizó el diplomático a través de sus redes sociales.
Mientras en tierra se llevaban a cabo las llamadas "operaciones espejo" —en las que corporaciones de seguridad de ambos países realizan recorridos de vigilancia coordinados en sus respectivos lados de la frontera—, en el aire se neutralizaban drones.
Para estas tareas, la Defensa movilizó elementos militares equipados con unidades antidrón de última generación. De manera paralela, la Fuerza de Tarea Conjunta - Frontera Sur (Joint Task Force-Southern Border o JTF-SB) del Comando Norte de EU (USNORTHCOM) desplegó sensores receptivos y sistemas C-UAS (Counter-Unmanned Aircraft Systems) en el sector de San Diego.
Dichos sistemas, provistos de capacidades de inhibición, establecieron un paraguas de protección de hasta tres kilómetros de radio en puntos críticos del límite internacional. El balance final publicado tras la reunión de evaluación —encabezada por el comandante de la 2/a. Zona Militar— confirmó la inhabilitación efectiva de cinco aeronaves no tripuladas comerciales en espacio aéreo mexicano, así como la captura de la estructura logística terrestre vinculada a uno de estos dispositivos.
Más de 300 drones derribados en la frontera
El antecedente inmediato de estas acciones se registró del 17 al 31 de marzo de 2026 en el sector fronterizo comprendido entre Ciudad Juárez, Chihuahua, y El Paso, Texas. En dicho episodio, las fuerzas de seguridad coordinaron la intercepción de múltiples vectores aéreos que sobrevolaban las áreas de cruce informal en la zona metropolitana fronteriza.
De acuerdo con información oficial difundida por el Comando Norte, la JTF-SB ha neutralizado sistemas aéreos no tripulados no autorizados a lo largo de toda la frontera sur.
En estas operaciones destaca el uso del sistema láser multipropósito de alta energía del Ejército (Army Multipurpose High Energy Laser o AMP-HEL), empleado por primera vez en tareas de protección fronteriza el 24 de agosto. Tan solo entre esa fecha y el 4 de septiembre, los integrantes de la JTF-SB neutralizaron 11 UAS vinculados a grupos delictivos mediante este sistema láser.
A lo largo de 2026, la Fuerza de Tarea Conjunta ha logrado neutralizar más de 300 drones en la frontera sur de Estados Unidos empleando métodos cinéticos y no cinéticos. Más de 100 de estas interdicciones se concentraron únicamente durante el mes de agosto, según el mismo Comando Norte.
"El enfoque de armas combinadas de la Fuerza de Tarea Conjunta - Frontera Sur y su colaboración con los socios de la misión están proporcionando una nueva capa de capacidad de defensa nacional para contrarrestar la actividad ilegal en la frontera", declaró el general Gregory Guillot, comandante del NORAD y del USNORTHCOM el 4 de septiembre.
La carrera tecnológica contra los narcodrones
La cadena de respuestas entre ambas naciones refleja la urgente necesidad de que las fuerzas armadas se mantengan un paso adelante, mientras las organizaciones criminales adoptan herramientas cada vez más sofisticadas.
Del lado estadunidense, la red de sensores de radiofrecuencia y los radares de rastreo Q64 alimentan en tiempo real el flujo de datos del Comando Norte y de la Fuerza de Tarea Conjunta. Esta tecnología permite ubicar no solo la trayectoria de los drones, sino también la posición exacta desde donde despegan.
En esta estrategia destaca el uso del sistema AMP-HEL (Army Multipurpose High Energy Laser), estrenado por la Fuerza de Tarea a finales de agosto de 2026. Se trata de un arma láser de alta precisión montada sobre vehículos tácticos ligeros 4x4, lo que le da movilidad inmediata en el terreno.
A diferencia de la munición convencional, el sistema opera invisiblemente concentrando un haz de luz de alta potencia (de 20 a 35 kilovatios) que quema los componentes electrónicos o el motor del dron en cuestión de segundos a kilómetros de distancia.
A nivel de experimentación, el Comando Norte desplegó la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial 401 (JIATF-401), un organismo especializado que ha suministrado más de 25 millones de dólares en tecnología antidrón para la frontera sur.
Apenas en agosto, autoridades militares llevaron a cabo el ejercicio Falcon Peak 26.2 en el Campo de Pruebas de Yuma, Arizona, donde realizaron una serie de maniobras y ensayos de campo. Durante estas pruebas, la JIATF-401 evaluó un ecosistema de defensa inteligente compuesto por tres tecnologías clave.
La primera, denominada Lattice, de la firma Anduril, se trata de una plataforma de software con inteligencia artificial que actúa como un "cerebro central", integra datos de radares y cámaras para detectar amenazas automáticamente y sugerir la mejor forma de neutralizarlas.
El sistema de defensa se acompaña con un dispositivo Bumblebee, de Perennial Autonomy, que se trata de drones cuadricópteros autónomos diseñados para despegue rápido que detectan, persiguen e interceptan directamente a las aeronaves intrusas; así como los Merops, aviones no tripulados de ala fija pequeños e interceptores guiados por IA que pueden ser lanzados desde la caja de una camioneta a velocidades de hasta 280 km/h, destruyendo al dron objetivo de forma limpia en el aire.
Del lado mexicano, la Secretaría de la Defensa Nacional también acelera la modernización de sus capacidades antidrón. Durante el Desfile Militar del 16 de septiembre, la dependencia exhibió públicamente el equipamiento tecnológico adquirido e integrado durante el año.
Entre los dispositivos destacan los inhibidores electromagnéticos portátiles —sistemas con forma de rifle antidrón operados manualmente por células de respuesta rápida del Ejército—, así como estaciones tácticas de interferencia montadas en vehículos 4x4.
Estos aparatos no disparan proyectiles; en su lugar, emiten una ráfaga electromagnética dirigida que corta las frecuencias de control (2.4 GHz y 5.8 GHz) y satura el canal GPS/GLONASS del dron, provocando que pierda la comunicación con su piloto y aterrice de inmediato o regrese a su punto de origen.
ksh