¿Quién no tiene seguro social? La pregunta la hizo la presidenta Claudia Sheinbaum durante una asamblea con jornaleras y jornaleros agrícolas en San Quintín, Baja California. La respuesta fue contundente: casi todos levantaron la mano.
Parece ilógico que personas que trabajan todos los días en productos que México exporta, no tengan acceso a un derecho fundamental: la seguridad social. Pero los jornaleros agrícolas históricamente no la han tenido.
La pregunta de la Presidenta, incluida en el documental Con el pueblo, por el pueblo, para el pueblo, que puede verse en YouTube con motivo de su Segundo Informe de Gobierno, muestra la forma de hacer política que define estos primeros dos años del segundo piso de la transformación: escuchar antes de decidir.
Y muestra cómo la Presidenta toma decisiones en territorio y consigue resultados en poco tiempo. Porque de allí se desprendió una instrucción inmediata: reunir a las instituciones allá en San Quintín y encontrar la ruta para la seguridad social de los jornaleros.
Hoy contamos con el Centro de Atención Integral, ahí todas las instituciones del Gobierno de México cuentan con personal que facilita el acceso a servicios públicos y trámites administrativos. El modelo es claro, mejorar las condiciones laborales y bienestar social de los trabajadores. En el IMSS, pusimos en operación a los promotores de campo, estamos reconvirtiendo el hospital rural en un Hospital General de Zona, con mayor capacidad y especialidades médicas.
La misma lógica ocurrió en Salud Casa por Casa. Había que conocer la realidad de nuestras personas adultas mayores y personas con discapacidad. Por eso, más de 20 mil enfermeras y enfermeros recorrieron el país para visitarles, identificar sus necesidades y acercarles atención médica hasta su domicilio.
Escuchar también ha significado corregir los errores del sistema neoliberal. El Seguro Popular dejó 80 hospitales abandonados, incluso algunos inaugurados que jamás abrieron.
¿Cuál es la ecuación que estamos corrigiendo? Mientras entre 1943 y 1982, durante sus primeros 39 años, el Instituto Mexicano del Seguro Social construyó 27 mil camas hospitalarias, en los 36 años del periodo neoliberal, apenas se construyeron 4 mil. Para 2030, entre el primero y el segundo piso de la cuarta transformación, se habrán creado más de 13 mil camas nuevas.
Cada cama adicional significa que una persona podrá recibir atención más cerca de su hogar. Como en Oaxaca, donde se construye una ciudad de la salud, que lleva el nombre de Ñuu Tata, que significa pueblo que cura. Allí se construye un nuevo hospital del IMSS; otro del Issste y uno más del IMSS-Bienestar. Todos con la misma finalidad: acercar los servicios de salud a donde más se necesitan.
Y esa es la diferencia en la forma de gobernar de la 4T con cómo se gobernaba en el pasado: que toda persona, en cualquier lugar del país, pueda sentir que el Estado llegó hasta donde antes no llegaba.
Dos años de poner en el centro una pregunta fundamental: Qué necesita la gente para vivir mejor. Dos años de un cambio de régimen, de un nuevo pacto social, donde el protagonista es el pueblo.
Colofón. Esta es la primera de cuatro entregas sobre estos dos años del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum en la vida de las y los mexicanos. En el IMSS se ha traducido en más hospitales, más equipamiento, más médicos especialistas, un salto tecnológico al siglo XXI, un expediente clínico digital, simplificación de trámites. De esto hablaremos en las siguientes entregas.