Política

Pedir perdón

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Hay lugares que son mucho más que edificios. El Hospital General de Zona No. 1 del IMSS en Durango es uno de ellos. Tiene 51 años de historia y con sus 426 camas, siete quirófanos, 42 consultorios de especialidad es el más grande del instituto en el estado. Ahí está el acelerador lineal que permite tratar el cáncer sin que los pacientes tengan que salir de Durango. Ahí se han formado generaciones de médicas y médicos, ahí se han jubilado trabajadores que le dieron su vida a la institución y ahí han nacido miles de duranguenses. Para muchas familias, ese hospital es parte de su propia historia.

Por eso duele tanto lo ocurrido en su Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, donde cinco familias perdieron a sus bebés. La investigación sigue en curso y no voy a adelantar conclusiones: las familias merecen saber con precisión qué pasó, y lo sabrán. Pero hay algo que no requiere peritaje para reconocerse, y es cómo fueron tratadas.

Me reuní con ellas en Durango. Antes de esa reunión recibieron explicaciones apresuradas, frías, que en lugar de acompañarlas las hicieron sentir culpables. Su reclamo no fue la falta de medicamentos, ni de equipo, ni de personal. Fue el trato. 

Les pedí perdón en nombre del IMSS, y lo reitero aquí. También asumimos compromisos concretos: un enlace directo para cada familia, atención médica, psicológica y tanatológica, transparencia en los hallazgos y no repetición. Les ofrecí volver a reunirnos en 15 días. Ellas dijeron que esperan ver si cumplimos. Tienen razón. 

Después fui al Hospital. Hablé con el área médica de la delegación, con el director del hospital y con los jefes y jefas de servicio: ginecología, pediatría, cirugía, anestesia, enfermería, alimentación, servicios administrativos y de personal. Todas las áreas que hacen operar a la unidad. Les pedí que pensaran en lo que ese lugar representa para la sociedad duranguense. Devolverle su prestigio depende de cada persona que trabaja ahí, en cada turno, con cada paciente. Ganarse de nuevo la confianza es un trabajo de todos, y empieza por mirar a las personas a los ojos.

Esa misma semana, en Mexicali, dos familias vivieron un error inadmisible que además no se les informó a tiempo. Ya hay una investigación y habrá sanciones para quien resulte responsable. Por respeto a esas familias y protección a su identidad, no daré más detalles, pero sí reconozco lo que ambos casos tienen en común: fallamos en la verdad oportuna y en el trato humano. 

El IMSS atiende a millones de personas cada día, y la gran mayoría de su personal lo hace con vocación y entrega. Precisamente por eso no podemos normalizar que alguien salga de nuestras unidades atendido en lo médico pero desatendido en lo humano. El trato digno no es un eslogan ni se consigue con comunicados. Es una obligación y el único camino para recuperar la confianza.


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Zoé Robledo
  • Zoé Robledo
  • Director general del IMSS, escribe todos los martes su columna "¿Qué hicimos?" en Milenio diario
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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