Política

Del rojo al azul, el T-MEC sigue en juego

  • Columna invitada
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  • Yussef Nuñez

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Hasta este momento no ha habido sorpresas en el panorama electoral. La sorpresa sería que el Partido Republicano tuviera un desempeño mejor del esperado. A esta hora el escenario base se mantiene. Los demócratas ganarán la Cámara de Representantes, aunque aún es demasiado temprano para dar un pronóstico sobre el Senado. Difícilmente se conservará la mayoría republicana en ambas cámaras.

Hemos visto distintos intentos desesperados del mandatario estadounidense, Donald Trump, por inclinar la balanza a favor de su partido. Habló en dos ocasiones de un tratado bilateral con México, sin dar indicio alguno sobre su firma. El fin de semana previo a las elecciones anunció un acuerdo similar con Canadá, justo después de que Ottawa firmara un acuerdo de cooperación con la Unión Europea que lo acerca a ser el primer socio adscrito del viejo continente. Hoy, en plena jornada electoral, anunció que a finales de año retirará el apoyo económico a Israel. Todo apunta a un intento por capturar a un electorado molesto por dos cuestiones, la economía y la política exterior.

En 2024, los estados que más apoyaron a Donald Trump y al movimiento MAGA fueron aquellos que, en el papel, son más dependientes de la relación comercial con México y Canadá bajo el T-MEC. Las afectaciones arancelarias, aunadas al golpe energético que dejó la intervención en Irán, han provocado el alza en los precios de combustibles y, en consecuencia, un aumento de la inflación.

Trump no podrá retener a este electorado a mitad de su mandato después de haber golpeado su bolsillo. No obstante, la victoria demócrata no debe leerse como el fortalecimiento de un partido opositor, sino como un voto de castigo al trumpismo, a la política arancelaria y al intervencionismo en Medio Oriente.

Dicho esto, los constantes ataques del movimiento MAGA contra los mexicanos han hecho creer que un Congreso demócrata será mejor para México. Sin embargo, el panorama post electoral no es necesariamente favorable.

Un Congreso demócrata abre un nuevo frente para los negociadores mexicanos. Los demócratas actuales son más institucionales y no operan a voluntad del presidente Trump, pero tienen sus propias reservas sobre el T-MEC que buscarán poner sobre la mesa, en particular la agenda laboral y la ambiental. Asimismo, el dichoso acuerdo interino bilateral pierde impulso frente a un Congreso demócrata que no vio sus intereses plasmados en él.

Se abre así una nueva capa de complejidad en la relación bilateral.

A partir de mañana, ambos partidos deberán comenzar a definir su rumbo de cara a la sucesión presidencial de 2028. Los republicanos ¿regresarán al modelo neoliberal de Ronald Reagan o seguirán la versión MAGA del posible heredero, el vicepresidente JD Vance, quien aboga por el aislacionismo y el neomercantilismo? Los demócratas ¿apostarán por el ala socialdemócrata, una vertiente más progresista y populista que represente la antítesis del trumpismo? ¿O buscarán apelar a las bases que caracterizaron al partido a finales del siglo XX, los sindicatos y la clase trabajadora?

El gobierno mexicano deberá navegar estas complejas aguas en Washington mientras el gobierno estadounidense se reconfigura y sienta las bases para su siguiente elección.Por lo pronto, la incertidumbre económica permanece, solo que con un nuevo color.

* Yussef Nuñez es analista de riesgos políticos y geoeconomía.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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