En los últimos 25 años han sido asesinados más de 120 alcaldes en todo el país, 14 de los cuales fueron privados de la vida en el actual sexenio, incluyendo a Carlos Manzo ex alcalde de Uruapan Michoacán, que fue ultimado porque sus acciones de gobierno en favor de la seguridad molestaron al CJNG.
La mayor parte de estos asesinatos se mantienen en total impunidad, es decir, no hay personas arrestadas, mucho menos juzgadas por estos crímenes, lo cual se traduce en que las organizaciones criminales y los perpetradores no sufren consecuencias, lo cual los lleva a seguir con el ciclo de violencia.
El arresto el jueves pasado de Ramón Ángel Álvarez Ayala “R1”, principal sospechoso de ser el autor intelectual del asesinato de Carlos Manzo, es un buen mensaje, porque significa que las autoridades van en la ruta correcta para lograr justicia para Manzo y sus seres queridos.
Pero el arresto no basta para lograr la justicia, es apenas el inicio del camino, se debe llegar a un juicio, lograr una sentencia y sobre todo reconstruir la verdad.
Al tiempo que se descubre a todos los involucrados, ya que existen algunas líneas de investigación que se han explorado poco e involucran a importantes políticos de Michoacán.
De la misma forma queda claro que la célula criminal que mató a Carlos Manzo sigue activa, si bien su líder fue arrestado, el hermano de Ramón Ángel Álvarez, Rafael, alias “R2”, sigue en libertad y es el sucesor natural, de forma que mientras los generadores de violencia sigan libres no se puede hablar de justicia.
Y tenemos que caer en cuenta que el caso de Carlos Manzo ha sido atípico por la enorme cobertura mediática que recibió, lo cual presionó a las autoridades federales a dar resultados, pero en cambio los casos de muchos alcaldes asesinados llevan años de inactividad y difícilmente se llegará a saber lo que sucedió, por lo que nunca recibirán justicia.
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