A la guerra y sin fusil, así están nuestros jóvenes de 15 años en México, frente a las herramientas básicas para enfrentar la vida. Los recientes resultados de PISA, principal prueba internacional que mide las competencias en matemáticas, ciencias y comprensión de lectura, nos confirman que la educación en nuestro país ha empeorado. México obtuvo el puntaje más bajo en matemáticas y comprensión lectora en 20 años y quedó en penúltimo lugar de los 38 países evaluados. Por comparar, Corea quedó en segundo lugar, cuando en el 2000 ambas naciones tenían resultados similares.
Esto más que buscar culpables, es realmente preocuparnos y ocuparnos de cambiar nuestras estrategias educativas. No darle prioridad a estos resultados, es como atentar contra nuestro propio futuro, es eliminar la posibilidad de éxito de las nuevas generaciones y empequeñecernos como país.
Siete de cada 10 alumnos de 15 años no pueden hacer el cambio de una moneda a otra o calcular la distancia entre dos puntos. El 50% no puede comprender un párrafo de mediana complejidad y sacar la idea principal. Así la magnitud del problema y la presidenta Sheinbaum alega que no todos los países deben ser medidos igual. Decir esto en un mundo global, donde las economías de todos los países compiten entre sí, es negar la realidad. Hoy un joven de México no sólo compite con sus connacionales, sino con jóvenes de la India, Corea o Costa Rica. Hoy con la IA y los trabajos remotos, puedes contratar a un joven de cualquier país para que te haga desde una página de internet, hasta que te maneje tu agenda o CRM.
El caso de éxito de los países del este de Asia es partir de que estos aprendizajes son indispensables y su prioridad se ve plasmada en los planes de estudios, libros, enfoque de maestros y de los propios alumnos. Estas habilidades no se aprenden de manera natural, sino con un propósito deliberado de enseñanza.
No todo está perdido, los alumnos mexicanos destacaron por su curiosidad, perseverancia y disposición cuando una tarea se complica. El deseo y actitud ya están, ahora falta que el aprender vuelva a ser una prioridad para nuestro país y comprendamos que es la única y verdadera herramienta de movilidad social.