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Sábado , 23.03.2019 / 01:16 Hoy

Guanajuarte

Pasos firmes contra el sollozo del mexicano

Valeria Carrillo

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En esta última caminata del año, que se da repasando y reflexionando acerca de lo que se pudo haber hecho mejor en el año al que se sobrevivió, pienso que es conveniente hablar sobre la importancia que tiene el dar pasos firmes en cualquier acción que realicemos, aunque eso sea complicado para nosotros los mexicanos que nos resistimos al éxito.

¿Y por qué digo esto? Hace poco leí en medios digitales una frase que me mantuvo meditativa, la cual expresaba (parafraseando) que Japón en esta era se mostraba como una potencia mundial, a pesar de lo ocurrido en Hiroshima, mientras que el mexicano aún lloraba por Cristóbal Colón; y no dejo de pensar, que esta aseveración es un tanto verdadera debido a una cosa en nuestra naturaleza: a los mexicanos nos encanta victimizarnos.

Generalizar es de tontos y yo no cometería ese error; sin embargo, me atrevo a señalar que sí, a lo largo de mi vida he conocido muchas personas que aún lloran circunstancias pasadas y se arrepienten por decisiones tomadas.

Como dije anteriormente, decir que todos los mexicanos en el país se victimizan sería incorrecto, existen casos de personas que a pesar de una mala experiencia obtenida en el pasado, lo tomaron y continuaron dando los pasos firmes que necesitamos en nuestro presente y futuro.

Tal es el caso de Diego Rivera, cuyo mural titulado “El hombre en el cruce del camino” fue destruido por el clan Rockefeller al estar cargada de simbolismo comunista, pues en la obra se encontraban los retratos de Trotsky, Marx y Lenin.

Jorge Negrete, quien no obtuvo trabajo en Estados Unidos debido a la oposición de la American Actors Union de no permitir actores latinos en producciones norteamericanas, en un tiempo donde fuera de muchos establecimientos de Estados Unidos se leían letreros de “no perros, no mexicanos”.

Y muchas veces, no hemos necesitado el rechazo de los extranjeros, ya que Jorge Ibargüengoitia fue repudiado y casi olvidado por los guanajuatenses debido a las críticas que hacía el escritor hacia la sociedad de su época.

Del fracaso y del rechazo se aprende, aunque sea difícil para el mexicano olvidar y avanzar; es complicado, pero no imposible; pues como lo dijo Octavio Paz: “el mexicano puede doblarse, humillarse, ‘agacharse’ pero no ‘rajarse’, esto es permitir que el mundo exterior penetre en su intimidad”.

guanajuarte_milenio@hotmail.com

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