Ya comenzaron a llevarse a cabo las ceremonias de premiación que cierran el año y ya se están preparando todos los detalles para la llamada “Temporada de premios” con la que arrancamos cada año. Después de pandemias y huelgas, 2024 tiene mucho que hacer para recuperar el gusto por celebrar una industria que ha batallado contra todo, pero no será fácil evitar controversias. Y, a diferencia de lo que muchos piensan, no toda publicidad es buena.
Pregúntenles a los organizadores de los Gotham Awards, a quienes Robert DeNiro les metió la arrastrada de su vida al subir a aceptar un premio por la cinta Asesinos de la Luna.
Cuando DeNiro vio su teleprompter: toda la primera parte que hablaba de Trump y sobre cómo la historia está siendo remplazada por mentiras de cómo en Florida, por ejemplo, a los niños se les “enseña” que los esclavos aprendían herramientas que les ayudarían en su futuro. Solo se lo quitaron; así de fácil, DeNiro sacó el discurso original de su teléfono y dejó en ridículo a la ceremonia.
Es imposible pensar que habrá micrófonos abiertos al mundo en estas premiaciones y que no habrá quien quiera expresar algo de índole política al respecto. No con elecciones en la mira. No con la guerra en el Medio oriente. No con la desesperación de tantos en tiempos de la posverdad. Pedirles a los ganadores que no hablen de algo es inútil.
Si bien es cierto que muchos ya no quieren su política mezclada con su entretenimiento, estas dos parecen imposibles de separar. ¿Qué se viene encima con todo esto en el panorama?
Solo sé que si pensaron que DeNiro se iba a dejar, no están siendo precisamente brillantes al respecto.