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Viernes , 22.02.2019 / 15:31 Hoy

Estado fallido

‘Alita’, Christoph Waltz y el valor de existir

Susana Moscatel

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Hace veinte años Guillermo del Toro le dijo a su amigo James Cameron que le echara un ojo al personaje Alita, del manga ciberpunk que lleva el nombre de su protagonista (fuera de Japón, donde es conocido como Gunn – sueño de armas). El jalisciense pensaba que esta podía ser la historia perfecta para Cameron y su compañero en producción, John Landau. Le hicieron caso y compraron los derechos. Luego se les cruzó en el camino una pequeña cinta llamada Avatar, varias exploraciones marinas, aperturas en parques temáticos y más proyectos. Pero el sueño seguía ahí.

La noche del martes pasado estuvimos ahí para ver cómo hasta los sueños de dos décadas, que parecían casi imposibles, se pueden volver realidad de maneras misteriosas. Y sabiendo delegar. Cameron sigue ocupado, así que le pidió a su amigo, el director Robert Rodriguez, que le echara un ojo al guion. Uno que duraba más de tres horas. Rodriguez lo leyó, lo recortó a poco más de dos horas y se quedó con la responsabilidad de hacer esta historia de distopía futurista, donde la heroína es un ser muy humano, pero parte cyborg.

Y así nos encontramos en el cine con ellos, y con los actores que participan en la cinta que muchos califican de acción, otros de ciencia ficción, mientras que algunos la vemos más como una historia de encontrar tu lugar en el mundo. Un mundo profundamente violento. Y todo a través de los ojos de una adolescente.

El 14 de febrero se estrena esta cinta, que es de las que hay que ver en la pantalla grande para apreciarla, pronto compartiremos las entrevistas con parte del elenco. Por ahora, no contengo la emoción de contarles cómo, una vez más, el actor austriaco Christoph Waltz (Django sin cadenas) logra sorprender. No solo en la pantalla, sino por algunas de las reflexiones que compartió con nosotros durante los minutos que pudimos platicar.

“En nuestro tiempo el valor es mucho más importante que la esperanza”, me dijo, haciendo un paralelo a lo que los personajes viven en la película y lo que está ocurriendo en el mundo hoy. Es una visión práctica y poco romántica. Y absolutamente necesaria para lidiar con muchos de los horrores, tanto en la ficción como en la realidad.

Lo que más me sorprendió fue como proyectó su visión respecto a su preparación como actor, a la vida misma. Considerando que estudió con el maestro de maestros Lee Strasberg, él parece evitar todo tipo de salida preconcebida a los retos de la vida: “No estoy seguro de que exista tal cosa como ‘el método’. Creo que es una marca y no es un conocimiento secreto que solo los ‘iniciados’ tienen a su disposición. Es una manera de hacerlo. Y hay miles, millones de maneras de sacar adelante lo que hacemos. Creo que todos estamos muy preocupados por una receta para el éxito, lo cual es la única manera en la que seguro te estorbarás en tu propia vida”. Tanto en la pantalla como fuera de ella, este hombre nunca deja de sorprender.

susana.moscatel@milenio.com

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