Hace poco más de un año, Morena obtuvo más de 730 mil votos en Tamaulipas. Se trató de una votación histórica que conjuntó la gran aprobación del presidente Andrés Manuel López Obrador y el castigo a los errores políticos de las administraciones pasadas.
Hoy la realidad refleja un desgaste político importante para ese partido, que hace ver que en 2024 esos votos, lejos de lucir como un piso, podrían ser un techo lejano de alcanzar.
Faltan muchos meses para que llegue el momento en que cientos de miles de tamaulipecas y tamaulipecos salgan a tomar una decisión.
Pero hoy desde aquí es necesario hacer un primer llamado para que se respete la decisión de la mayoría, sea cual sea.
Que no vayan a caer en la tentación quienes toman las decisiones, ni quienes aconsejan ni sus familiares, de querer garantizar un resultado a cualquier precio porque eso siempre termina costando vidas.
Si la decisión de la mayoría es seguir acompañando el proyecto y a sus perfiles, bienvenida; pero si la decisión de la mayoría es castigar el desempeño y los resultados, con altura de miras, también habrá que darle la bienvenida.
Insisto, no vayan a caer en la tentación de tener una alianza con grupos que pueden influir en las elecciones porque van a seguir empeñando el futuro del estado, ni vayan a cometer el error de salir de compras cuando no hay medicamentos, cuando se les debe a los maestros, cuando los recursos que urgen en obras para el agua y para pavimentación no llegan.
Apelo, desde ahora, como un tamaulipeco más, a la decencia y al honor que presume un gobierno que ha prometido democracia, seguridad y derechos, y a la prudencia y madurez de su liderazgo para que se aseguren de desactivar las tentaciones que tienen muchos a su alrededor, especialmente los más cercanos, de entregar un gran resultado.
El mejor legado en materia política electoral sería garantizar la no intromisión porque ya hay acciones que son difíciles de explicar, como el gasto que realizan en eventos para la promoción de sus colores, que antes no se veían y que ahora son más visibles que los resultados en la agenda de gobierno.
El 2024 de México será muy visto en los Estados Unidos de América, el 2024 de Tamaulipas en Texas, con todo lo que eso implica para una política estatal que en otras ocasiones ya ha sido manchada.