Política

De la cancha al patriarcado: Una mirada crítica a la nueva temporada de 'Ted Lasso'

Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  

La cuarta temporada de Ted Lasso (estrenada recientemente en Apple TV+) ha sido uno de los regresos más comentados de la televisión, especialmente porque la tercera temporada parecía haber cerrado de forma definitiva la portería del famoso entrenador.

No obstante, abordar lo que va de la cuarta temporada de Ted Lasso desde una perspectiva feminista o de género es, sin duda, el aspecto más interesante y al mismo tiempo debatible de este regreso. Pues la serie pasó de centrarse en la deconstrucción de la masculinidad tradicional en el futbol varonil a adentrarse de lleno en las estructuras del deporte femenino a nivel profesional.

A lo largo de sus primeras tres temporadas, Ted Lasso relató la historia de un optimista entrenador de futbol americano universitario contratado para dirigir a un equipo de la Premier League inglesa, el AFC Richmond. La premisa inicial —una farsa donde la inexperiencia deportiva parece una receta para el fracaso— se transforma rápidamente en un profundo estudio de personajes sobre la salud mental, la deconstrucción de la masculinidad tradicional y el poder de la empatía. A través del liderazgo de Ted, la serie exploró cómo el verdadero éxito no se mide únicamente en trofeos, sino en la transformación personal, la vulnerabilidad y la construcción de una comunidad basada en el apoyo mutuo.

La cuarta temporada de Ted Lasso se coloca ahora frente al espejo de una realidad incómoda: el futbol femenil, ese terreno donde los prejuicios y la resistencia cultural aún operan como barreras invisibles. La serie aborda la "trampa de la profesionalización exprés", cuestionando si el deporte femenil está condenado a replicar los modelos y la presión del varonil, o si es capaz de forjar su propia identidad. A través de Rebecca (la dueña del equipo) y Keeley (la publirrelacionista), logran que la audiencia sea testigo del choque frontal contra la precarización y el sesgo patriarcal en las altas esferas, donde la falta de patrocinios y la infraestructura deficiente se revelan como los verdaderos rivales a vencer en una cancha que, de entrada, ya estaba desbalanceada.

Y si bien para el sector más conservador la temporada resulta demasiado woke, para el lado más progre no es otra cosa que una visión conservadora jugando a tener lentes morados. Pues el rol de Ted Lasso en esta entrega ha desatado una necesaria discusión sobre la figura del "salvador masculino". Si bien los guionistas han tenido el acierto de relegarlo a un plano secundario —cediendo el protagonismo de la gestión a las jugadoras—, no podemos ignorar la sombra del paternalismo.

¿Es posible, en la ficción y en la vida real, que el empoderamiento femenino sea validado únicamente bajo la tutela de un hombre benevolente? La serie camina sobre esta delgada línea; aunque Ted evita el papel de mesías, su sola presencia al frente del banquillo obliga a cuestionar por qué el sistema aún siente que necesita una mediación masculina para legitimar el esfuerzo y la capacidad de las mujeres.

Sin embargo, es necesario recordar que esta temporada –cuyo desarrollo y desenlace aún están por verse– no es un manual aleccionador, sino un punto de partida para discutir cómo, frente a las estructuras de poder, nuestras propias voces y alianzas son, en última instancia, las que definen el marcador final.


Google news logo
Síguenos en
Sarai Aguilar Arriozola
  • Sarai Aguilar Arriozola
  • Doctora en Educación, máster en artes, especialidad en difusión cultural
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.