Mientras un cliente me comenta que busca con urgencia tres mil balones de soccer para una campaña. Al mismo tiempo, otros empresarios me preguntan si deben invertir más o menos en marketing durante el Mundial. Dos conversaciones, dos contextos, el mismo evento.
Para algunos, el Mundial es una oportunidad evidente. Más tráfico, más conversación, más exposición. Para otros, especialmente B2B que venden servicios o soluciones que requieren análisis, comparación y decisiones más estructuradas, el escenario es distinto. No hay menos interés del mercado; baja la velocidad y se alargan los cierres, pero no es excusa para no hacer nada.
Entonces, ¿qué hago durante el mundial?, no reduzcas el presupuesto, no lo aumentes y menos por emoción, reasígnalo. No estás en un problema de inversión. Estás en un problema de timing y enfoque.
Toma en cuenta esto hoy, para que después no andes corriendo como aquel que salió a buscar tres mil balones a pocos días del mundial. Del 11 de junio hasta la final el 19 de julio de 2026 (39 días de futbol), invertir en volumen sería pagar más por atención de menor calidad.
En B2B, la decisión no es cuánto gastar, es cuándo empujar. Abril y mayo son para generar leads con intención clara; junio, para trabajar lo ya captado y avanzar conversaciones; y en julio, con el mercado retomando ritmo, reactivar y escalar lo que ya funciona.
Lo difícil de entender es que lo que construyas en este periodo no se venderá ahora, pero sí se cerrará después.
Para empresas B2C, el camino parece más sencillo, pero no todo está permitido. El uso de la identidad y marcas del Mundial está reservado para patrocinadores oficiales que han invertido entre 95 y 200 millones de dólares.
Pero eso no detiene al resto, muchas marcas van a comunicar en paralelo, lo rodean. El partido, la cancha, el balón, los jugadores. Elementos suficientes para entrar en la conversación sin pagar por ella y sin perder relevancia en la mente del consumidor.
Como marca, la decisión no es si participar, es cómo: te subes, lo ignoras o te adaptas.
Un motivo más para buscar otro enfoque y aprender a vender diferente: pregúntate qué cambias, qué eliminas o qué reubicas para ganar este partido.