La directiva del América tiene confianza en que el equipo levantará y regresará a los lugares acostumbrados, sabedores de que, además de la falta de gol, el equipo de André Jardine acusa serios problemas en la generación de futbol ofensivo y de llegadas contundentes a la portería rival. Por lo pronto, y lejos de dormirse en sus laureles, la directiva y la parte de inteligencia deportiva del conjunto de Coapa la tienen clara a corto y mediano plazo en cuestión de refuerzos y posiciones, aunado a una reestructura en la plantilla con algunos futbolistas que no han dado, ni rendido lo que se esperaba desde la firma de su contrato y que tampoco han podido ser colocados en otros equipos.
América, a corto plazo —llámese la siguiente semana, a más tardar— contratará a un volante por derecha que ayude a nutrir la ofensiva del equipo. Un jugador ya visto desde hace meses y que han seguido, del gusto del entrenador y la directiva, para así darle al técnico más y mejores herramientas a la ofensiva.
A mediano plazo, entiéndase para el siguiente torneo y luego de la Copa del Mundo, uno de los deseos del americanismo, del dueño del equipo, del entrenador, de la directiva y del propio jugador, en esta lucha y búsqueda por reorganizar la plantilla, harán un esfuerzo por convencer a Raúl Jiménez de que es momento de regresar al futbol mexicano, tras su buen paso en el viejo continente. Con su actual equipo renovó por una temporada, la cual termina antes de la Copa del Mundo, por lo que las Águilas aprovecharán la euforia mundialista en México y el deseo del jugador de cerrar su carrera en el equipo que lo vio nacer, para así traerlo como el refuerzo bomba en el siguiente certamen.
De lograrlo, la directiva de las Águilas, además de sumar a un excelente jugador mexicano para el siguiente torneo, añadirá a un referente de selección y del americanismo, lo que evidentemente lo colocará como uno de los mejores refuerzos en la era de Santiago Baños y compañía.
Cansados de justificaciones
Los clubes, o la mayoría de ellos, están cansados de las explicaciones, justificaciones y todo lo que tenga que ver con la comunicación que semana a semana la Comisión de Arbitraje ofrece en voz de sus representantes, Juan Manuel Herrero y Horacio Elizondo, quienes dicen una cosa de lunes a viernes, pero el fin de semana se contradicen, por lo que tienen que salir a ofrecer sus justificaciones para conservar el empleo.
Lejos de gustar o dar resultados en sus respectivas gestiones, han sido un verdadero fracaso en la interna con los silbantes, a quienes, lejos de proveerlos, los han exhibido, y al exterior, cada semana ganan más animadversión con los dueños de los equipos y el entorno del futbol en general. Independientemente del partido o el equipo afectado en cada jornada, hoy el tema arbitral en el futbol mexicano ocupa más de lo que preocupa.