El pasado miércoles 20 de mayo, en el Colegio de Jalisco, la Secretaría de Planeación y Participación Ciudadana presentó los hallazgos y recomendaciones de la Métrica de Participación Ciudadana de Jalisco, instrumento metodológico que permite contar con evidencias que permitan cómo, dónde, por qué, en qué funcionan los mecanismos y recursos desde la comunidad para el ejercicio de ese derecho, llamado participación desde los procesos de toma de decisiones públicas, su ejecución y la rendición de cuentas.
La métrica creada no es un sistema de calificación o clasificación a nivel estatal y municipal, sino un diagnóstico que revela avances y obstáculos desde la experiencia. Esta información se puede usar para crear intervenciones que mejoren o corrijan limitaciones o resistencias.
Si bien Jalisco muestra una larga trayectoria en el diseño de mecanismos institucionales, como espacios, procesos y normas para la participación ciudadana, a la par se identifican barreras o limitaciones a solventar y superar, como falta de información oportuna, procesos complejos, tiempos poco accesibles, la percepción de que la participación no siempre se traduce o lleva a resultados tangibles en la comunidad.
En la misma línea, con los resultados de la aplicación de la Métrica en 2025, ya con ejercicios participativos como la construcción colectiva del Plan Estatal de Desarrollo y Gobernanza 2024-2030 y el Presupuesto Abierto y Participativo 2026, se muestran necesidades elementales como capacitación, evaluación de los ejercicios participativos, la construcción de alianzas sociales e institucionales y que con la comunidad se retroalimenten tanto los sujetos de derecho a participar y los obligados a garantizar su participación.
No basta pues, contar con leyes y estructuras gubernamentales; es necesario construir la participación desde abajo, desde la propia comunidad, en particular desde el municipio con las estructuras de gobierno que por su naturaleza son las más cercanas a la comunidad.
Jalisco cuenta con un marco legal que ofrece un amplio repertorio de mecanismos para la participación ciudadana, los cuales pretenden abarcar diversas vías y modos de participación a partir de necesidades y espacios de incidencia. Sin embargo, al pretender abarcar mediante una ley el reconocimiento de todos los mecanismos de participación, la búsqueda y construcción de mecanismos puede ser ahogada y domesticada.
La participación ciudadana debe partir desde la propia comunidad, sus necesidades y reclamos, así como sus proyectos locales, los cuales por su naturaleza no pueden circunscribirse a los establecidos en una ley. De suceder lo contrario, la libertad se ahoga, la participación se domestica (queda sometida al “señor de la casa”, quien “domina”).