El 8M este 2026 en Puebla fue un ejercicio de fuerte expresión a favor de la mujer, iniciando el día con agua morada brotando de la icónica fuente de San Miguel en la capital poblana, continuando con la colocación de fotos en el Árbol de la Esperanza por el colectivo Voz de los Desaparecidos en el zócalo, y alcanzando su punto máximo en las marchas de cientos de mujeres que recorriendo las principales avenidas de la capital e interior del estado, donde madres buscadoras, hijas, hermanas y amigas de las víctimas de feminicidio y violencia pidieron justicia.
Poblanas dieron vida a la marea morada, levantaron la voz y los puños con pañuelos, una vez más, porque hay que aclarar que todos los días están en pie de lucha, una contra la impunidad, una que exige celeridad en las investigaciones y que pide respeto a la vida de las que aún están aquí, las que denuncian las injusticias y también por las que son indiferentes al problema de desigualdad de género.
Hubo varios lemas en esta edición del 8M, destaca el de la ONU, que exige igualdad de derechos y justicia que garantice que estos se cumplan, ejerzan y disfruten. En la Ciudad de México las consignas se enfocaron a los derechos sexuales y laborales de la mujer. En el caso de Puebla se exigió encontrar a las desaparecidas y justicia a las que probablemente fueron víctimas de feminicidio, también se pidió aplicar la ley contra los abusadores y violentadores. Sin olvidar la petición de un mejor trato de funcionarios y desempeño objetivo de jueces.
En lonas y pintas se emitieron mensajes como: “La inducción al suicidio también es feminicidio”, “Exigimos justicia para todas las niñas y mujeres que faltan”, “Menos: amiga date cuenta, y más: amigo no seas mierda”, “Los novios perfectos también maltratan” y “Vivir no debería dar miedo”; todos hicieron eco en la consciencia.
Vimos la participación de muchas mujeres este año, desde maestras hasta políticas, y aunque los grupos radicales dijeron que no participarían, hubo un destello de ellas que se coló en la última marcha, misma que concluyó en la Fiscalía.
Las pintas serán borradas esta mañana, pero este 2026 los carteles no fueron retirados y desechados, ya que ardieron en llamas, lo que nos recuerda ese fuego de injusticia que arde en las venas de las familias defraudadas, combustible suficiente para luchar sin miedo este 8M y todo el año.