• Regístrate
Estás leyendo: El pensamiento sectario
Comparte esta noticia

Perdón, pero...

El pensamiento sectario

Roberto Blancarte

Escuchar audio
Publicidad
Publicidad

Sociología de la religión y sociología política suelen ir de la mano. Y aunque ambas disciplinas han labrado caminos distintos, es claro que tienen muchos puntos de contacto. Después de todo, en materia de convicciones, las trayectorias suelen conducir a comportamientos análogos. Una de las áreas donde se pueden encontrar similitudes es la del pensamiento sectario y las acciones que se desprenden del mismo. La sociología de la religión ha desarrollado toda una tipología al respecto, de la cual podemos echar mano para identificar las ocasiones en que personas, grupos o instituciones asumen posturas sectarias.

Hace algunos años llevé a cabo un ejercicio de ese tipo, para un prólogo a un libro sobre la Legión de Cristo y el Regnum Chisti, de Nelly Ramírez Mota. Señalé las características principales que los especialistas atribuyen a las sectas: culto a la personalidad del dirigente, secretismo, sometimiento de la libre conciencia y eliminación de la capacidad crítica de sus miembros, sentimiento de ser un grupo elegido y por encima de los demás, aislamiento respecto al resto de la sociedad y en particular de la familia, voluntad de transformación de su entorno, desarrollo de teorías del complot y conspiración, espionaje y manipulación de documentos, uniformización estricta de criterios, censura y control de la información y la comunicación, falta de transparencia, maniqueísmo, desprecio de las reglas establecidas por las instituciones eclesiásticas y civiles, reglas y moral estricta en las bases, pero relajada y justificada en los líderes, visión deformada de la realidad, exigencia de incuestionada obediencia, control grupal de las más mínimas acciones, represión de cualquier tipo de disidencia, rigorismo y paranoia generalizada.

Hago esta referencia porque, examinando nuestra vida política actual, me llama la atención y me preocupan las crecientes señales de sectarismo que están asumiendo el morenismo y el gobierno federal. Haga usted un repaso de las características señaladas y aunque no necesariamente se cumplen todas, sí se pueden distinguir, y cada vez más, la mayoría de ellas, en grados diversos. El sectarismo se refleja en muchas actitudes, donde no caben aquellos que no comparten una determinada visión del mundo. La idea de un país plural, donde todos caben y pueden legítimamente oponerse a los dictados del grupo en el poder va desapareciendo. Como también la noción de que la división de poderes y los contrapesos son esenciales para una vida pública sana. En su lugar aparece la denostación, la condena, el oprobio popular y la excomunión. Pero lo más grave es la paulatina y creciente eliminación de la capacidad crítica de sus miembros, aunada al culto a la personalidad del líder. Incapaces de ver sus errores, sus desviaciones, sus atropellos, los fieles y seguidores de la secta terminan por aceptar la obediencia que les es exigida.

En las sectas, los abusos y crímenes son posibles por esta voluntad de muchos de ceder su capacidad de pensar libremente. Espero equivocarme, pero en el caso de Morena y su gobierno, veo demasiadas señales de que van por un camino similar.

roberto.blancarte@milenio.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.