Política

PISA y el desafío digital de México

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“No vas a perder el empleo por la inteligencia artificial, sino por alguien que la usa”.

Jensen Huang, 

CEO de Nvidia


Para buena parte de la humanidad, el futuro laboral dependerá de las capacidades digitales de cada persona. De ahí que los sistemas educativos estén obligados a invertir en mejorarlas aceleradamente.

Entre las alarmas que el reporte PISA 2025 hizo sonar en México, la más preocupante corresponde a este rubro: de los 88 países donde la OCDE aplicó la prueba, el nuestro quedó en el lugar 77 en cuanto a las capacidades digitales de sus escuelas. Intervenir con rapidez en este frente tendría que ser una prioridad si no queremos ver a las generaciones más jóvenes marginadas de las mejores oportunidades.

Para determinar la capacidad digital de una escuela, PISA entrevista a sus directivos sobre el acceso a internet del plantel, el número de computadoras y programas disponibles, el apoyo técnico con que cuentan, las habilidades digitales del personal docente y las herramientas que se emplean en la enseñanza.

El reporte sostiene que, a mayor capacidad digital, mejores resultados en lectura, matemáticas y ciencias; sobre todo en esta última. Aunque la relación no sea necesariamente causal, el bajo nivel de este indicador podría ser una de las explicaciones del pobre desempeño del alumnado mexicano en la prueba.

Según la estadística oficial, 50 por ciento de las escuelas de primaria y secundaria del país no cuenta con una sola computadora, y apenas 40 por ciento tiene acceso a internet. Ambos datos ayudan a entender por qué las direcciones escolares reportaron que sus planteles no están preparados para el desafío digital.

A ello se suma una inversión insuficiente en la capacitación docente. México figura entre los países que destinan el menor gasto a fortalecer las competencias digitales de las maestras y los maestros, un rezago que se agrava en las escuelas golpeadas por la brecha socioeconómica.

Sería un error suponer que PISA solo sirve para exhibir los problemas de los países donde se aplica. Su principal valor reside en que ilumina las mejores políticas y prácticas pedagógicas: aquellas que merecerían imitarse.

También en materia de formación digital el reporte de 2025 es un referente. Propone seis recomendaciones: primera, integrar pedagógicamente la tecnología a partir de la calidad de los recursos empleados; segunda, promover un uso moderado e intencional de los dispositivos, ni nulo ni excesivo; tercera, reducir la distracción que provocan los celulares en el aula mediante lineamientos definidos para cada materia; cuarta, enseñar a usar la inteligencia artificial desde el pensamiento crítico; quinta, aprovecharla sobre todo en la enseñanza de las ciencias; y sexta, cerrar la brecha socioeconómica que deriva en brecha digital.

La prohibición de los celulares en las escuelas es otro asunto al que esta edición de PISA dedica reflexiones valiosas. Pone en perspectiva el aumento de los planteles que la han adoptado: mientras en 2022 lo había hecho 34 por ciento, en 2025 la cifra alcanzó a la mitad de las escuelas. Destaca, además, que 71 por ciento de los centros educativos reportó haber adoptado lineamientos para el uso pedagógico de los dispositivos.

Llama la atención, sin embargo, que las escuelas con las prohibiciones más drásticas tiendan a mostrar un menor desempeño en ciencias y lectura. El reporte previene contra la prohibición cuando se emplea como atajo para mejorar los resultados, en lugar de enseñar al alumnado a relacionarse críticamente con los dispositivos.

La evidencia sugiere que es mejor educar para el uso crítico de la tecnología que recurrir a la prohibición como si fuera una vara mágica frente a los malos resultados. En todo caso, PISA pone el énfasis en combatir la distracción que causan los celulares, más que en prohibirlos por completo: convendría más contar con lineamientos por materia que regulen su entrada al salón de clase.

Otro punto de gran interés es la mejora acelerada que varios países lograron en apenas tres años. Algunos superaron en más de veinte puntos porcentuales su desempeño en este rubro, y en todos los casos lo consiguieron porque sus gobiernos aumentaron de manera considerable el gasto en tres objetivos: infraestructura escolar, capacitación digital docente y alfabetización crítica en IA.

Si México se toma en serio este desafío, podría salir pronto del bache en que se encuentran sus estudiantes, no solo en capacidades digitales, sino también en ciencias, matemáticas y lectura.

La mitad de las primarias mexicanas no cuenta con una sola computadora. Roberto Amaya
La mitad de las primarias mexicanas no cuenta con una sola computadora.Roberto Amaya


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Ricardo Raphael
  • Ricardo Raphael
  • Es columnista en el Milenio Diario, y otros medios nacionales e internacionales, Es autor, entre otros textos, de la novela Hijo de la Guerra, de los ensayos La institución ciudadana y Mirreynato, de la biografía periodística Los Socios de Elba Esther, de la crónica de viaje El Otro México y del manual de investigación Periodismo Urgente. / Escribe todos los lunes, jueves y sábado su columna Política zoom
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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