Contrario a lo que dice el refrán, en esta ocasión el hilo se va a romper por lo más grueso. Su nombre es Enrique Alonso Díaz Vega y fue el secretario de Administración y Finanzas del gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya.
¡Mejor preso en Estados Unidos que sumarse a la lista de desaparecidos o, de plano, de personas muertas en su país!
Algo así habrá reflexionado Díaz Vega cuando envió un abogado a negociar su entrega ante el juzgado de Nueva York que lo acusó por presunto narcotraficante y terrorista.
Este personaje está señalado por participar en al menos tres tramas criminales: la primera involucraría a los hijos de El Chapo Guzmán, la segunda a los hijos de Rubén Rocha y la tercera a Jorge Amílcar Olán Aparicio, millonario súbito y amigo de los hijos de Andrés Manuel López Obrador.
Quien andaba diciendo que no había pruebas tiene ahora un problema porque, de haberlas, Díaz Vega conoce la mayoría. Quizá por eso en México la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) congeló las cuentas de este exfuncionario y también las de los hijos de Rocha Moya.
En caso de que algo vaya a cantar Díaz Vega en Nueva York, bien hará el gobierno mexicano en conseguir esa información previo a que la bomba estalle.
Díaz Vega ha sido culpado de entregar, supuestamente, el control de las juntas municipales de agua de Mazatlán, Culiacán y Salvador Alvarado a Los Chapitos. También de haber pactado un acuerdo electoral con ellos para que, mediante actos violentos, favorecieran el triunfo de Morena en la elección de 2021.
A Díaz Vega se le acusa igualmente de haber servido como enlace para que los hijos de Rocha Moya se enriquecieran a costa del erario sinaloense. Un servicio similar habría prestado a Amílcar Olán Aparicio, el próspero empresario tabasqueño que reúne entre la lista de sus amigos a los hijos de Rocha y los de López Obrador.
Si algo de todo lo que se ha dicho hasta ahora sobre las actividades ilícitas de Diaz Vega tuviera asiento en la realidad, no habrá ya manera de evitar que salga a la luz; sea en Nueva York, en la Ciudad de México o en ambos países pronto habrá más noticias.
Zoom: Recién declaró Claudia Sheinbaum que la cuarta transformación no será tapadera de nadie. En efecto, la boca de la botella que se asoma es tan grande que no hay ya tapadera política que alcance.