Los gobiernos democráticos enfrentan grandes obstáculos; sobresalen las dificultades para equilibrar la libertad y la autoridad, construir consensos en los que la mayoría no anule a las minorías y tampoco beneficien sólo a una clase social, sino que favorezcan a todos.
Por eso los gobernantes que quieren imponer de manera autoritaria y expedita sus ideas, sin romper totalmente con la democracia, para evadir los obstáculos se granjean el beneplácito popular y construyen un partido político incondicional.
En ese contexto son pertinentes las siguientes citas del libro de Derecho Constitucional, de Felipe Tena Ramírez, en la edición del año 1962.
“Cuando el gobierno reside en un individuo y éste emplea el poder en beneficio de todos es monarquía; si lo emplea exclusivamente en su beneficio es tiranía.
Cuando reside en una minoría y favorece a todos es aristocracia; si sólo beneficia a esa minoría es oligarquía.
Cuando lo detenta la mayoría en beneficio general es democracia; si se aplica sólo en favor de los desposeídos es demagogia.”
Respecto de los partidos de Estado, expone: “Lo profundamente perturbador de nuestra incipiente democracia es la existencia de un partido oficial. La democracia quiere que todos los partidos tengan la posibilidad de ganar.
Mas cuando el gobierno crea y sostiene su propio partido para perpetuarse, estamos en presencia de un procedimiento antidemocrático.”
Concluyo con lo siguiente cita: “La democracia presupone en los gobernantes y en los gobernados, un respeto sumo por la opinión ajena y una buena fe difíciles de guardar.”
Ojalá que gobernantes y gobernados de buena fe, nos esforzáramos por conservar la democracia poniendo en práctica el respeto a las ideas y opiniones ajenas; así como a la participación plural en el gobierno, para que la democracia se materialice en el beneficio de todos.