Política

La librería

Barnes & Noble era una cadena con un panorama muy complicado. Décadas antes había sido un extraordinario ejemplo de innovación y durante los años 90 se consolidó con un concepto de megatienda. Pero esto comenzó a derrumbarse conforme Amazon y el comercio electrónico transformaron la manera en que se compran los libros, con el surgimiento de los libros digitales, e incluso por la crisis que afectó a los centros comerciales de EU. 

En 2019, una firma de private equity pagó alrededor de 680 millones de dólares para quedarse con la cadena. Habían cambiado de CEO como cuatro veces en los últimos años y su capitalización de mercado había retrocedido más de mil millones de dólares.

Siete años más tarde, el panorama es completamente distinto. Hace unos días, Bloomberg publicó un largo análisis sobre la transformación de Barnes & Noble, y contrario a lo que todo mundo pronosticaba, hoy la cadena está creciendo —sumaron 120 tiendas nuevas entre 2024 y 2025— y genera más de 400 millones de dólares anuales de utilidades. Probablemente pronto vuelvan a salir a bolsa. 

Lo que me gustó de la historia no es sólo el giro que un nuevo equipo ejecutivo logró darle a la empresa (algo que por sí solo es sumamente difícil), sino que es también un buen ejemplo de las oportunidades que hay en contra de las grandes tendencias. Nadie niega que el comercio electrónico es una de esas macro tendencias a nivel global. Tampoco el que la lectura de libros va perdiendo terreno ante las plataformas digitales; hay todo tipo de estadísticas que hablan de cómo el promedio de libros leídos va en caída (particularmente entre nuevas generaciones).

Si alguien nos hubiera invitado a invertir en 2019 en una cadena de librerías que llevaba años emproblemada, es muy factible que le hubiéramos sacado la vuelta. 

Este caso enseña que siempre hay alternativas. El artículo habla de una estrategia de mayor libertad para los responsables de cada una de las tiendas, así como de alianzas muy importantes con las editoriales y con los grandes autores; todo esto habría ayudado a ‘revivir’ la dinámica en las sucursales. En lo personal, creo que también se beneficiaron del hecho de sentirse como un David que tenía que luchar contra Goliat —energizando al equipo y dándoles una motivación— así como haber entendido la necesidad muy específica de un perfil de cliente que valora la experiencia de visitar una tienda. 

“La cosa más estúpida que he escuchado”

El CEO de Amazon Web Services contó en una entrevista que le propusieron implementar herramientas de inteligencia artificial para reemplazar a los desarrolladores menos experimentados de su empresa. “Es la cosa más estúpida que he escuchado”, respondió. Si hacemos un ejercicio de tratar de visualizar cómo será la organización en 10 años, añadió, es evidente que necesitamos seguir invirtiendo en desarrollar al mejor talento posible. 

Ojo que esta persona es responsable de vender servicios de inteligencia artificial a otras empresas. Pero en una declaración muy honesta, reconoce que estas tecnologías no necesariamente tienen la capacidad de desplazar por completo la función que hacen las personas.


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René Lankenau
  • René Lankenau
  • Fundador de Whitepaper
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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