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Sábado , 23.03.2019 / 03:12 Hoy

Columna de Peer Meinert

¿Un mal presidente? Hace 50 años murió asesinado John F. Kennedy

Peer Meinert

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De entre los muchos libros publicados de cara al 50 aniversario del asesinato del presidente estadunidense John F. Kennedy, el 22 de noviembre, uno de los más originales se titula If Kennedy lived, algo así como “Si Kennedy hubiera sobrevivido”.

En él, su autor, el periodista Jeff Greenfield, presenta un escenario bastante emocionante: Estados Unidos se habría ahorrado el trauma de la guerra de Vietnam y la guerra fría habría acabado mucho antes. En breve: la historia del siglo XX habría sido más positiva.

El caso es que también académicos más serios apoyan la tesis de Greenfield. “No cabe duda de que el asesinato (de Kennedy) cambió la historia estadunidense”, zanja el historiador Allan Lichtman, de la American University. “Hoy en día hay numerosos indicios de que Kennedy quería replantearse seriamente la implicación estadunidense en Vietnam”.

Kennedy, el brillante hombre joven que cargaba sobre sus hombros la esperanza de toda una generación y que fue elegido en noviembre de 1960 para ocupar la Casa Blanca cuando solo tenía 43 años, acabó siendo un proyecto “inacabado”. Solo llevaba mil 36 días de gobierno cuando las balas acabaron con su vida en Dallas.

El “Mito Kennedy”, la fascinación del héroe nacional, conocido por sus siglas JFK, se debe sobre todo a su muerte prematura y trágica, así como al optimismo y la confianza que logró despertar durante su breve mandato entre los estadunidenses.

Al lado de ello, lo que JFK logró realmente durante su mandato es casi secundario. El EU de Kennedy era aún “la tierra de las posibilidades ilimitadas”. Nada parecía imposible. Ahí está la imagen de ese hombre tan atlético y de apariencia fuerte que, en realidad, padeció graves enfermedades y debía usar un corsé para sus fuertes dolores de espalda. O la imagen del esposo y padre de familia feliz junto a su bella y elegante esposa Jacqueline Jackie Kennedy, así como la foto del presidente en el Despacho Oval mientras su hijo pequeño John juega bajo la mesa. El hecho de que se acabara descubriendo que ese JFK era en realidad un mujeriego apenas logró dañar su imagen.

Y por supuesto ahí están las imágenes —televisadas en directo— de su muerte, cuando es alcanzado por las balas y se desploma en su limusina descapotable negra. ¿Por qué fue asesinado a su vez su presunto asesino, Lee Harvey Oswald, poco después de cometer el magnicidio? ¿Se pretendía ocultar un complot?

“Creo que, según todos los estándares objetivos, no se le puede calificar como un gran presidente”, opina el historiador Stephen Hess, del Centro de Análisis Washington Brookings Institution. “Y creo que sería muy difícil también calificarlo como un buen presidente”, añade.

Sobre todo el primer año de mandato de Kennedy, quien según muchos expertos jamás habría llegado a ser presidente sin la masiva ayuda financiera de su rico y ambicioso padre, está considerado un desastre.

Entre los fracasos más estrepitosos: la malograda invasión a Cuba de Bahía Cochinos en abril de 1961. Y dos meses más tarde, se producía la segunda metedura de pata: en un momento álgido de la guerra fría, Kennedy se reúne con el líder de la Unión Soviética (URSS), Nikita Jrushchov, en Ginebra, donde deja una imagen de contrincante débil e inexperto. Los efectos serán graves: dos meses después, comienza la construcción del Muro de Berlín.

También en su primer año de mandato, Kennedy envió a varios cientos de “asesores militares” a Vietnam, iniciando el lento involucramiento de su país en una de las aventuras militares más sombrías de su historia, con saldo de más de 50 mil soldados de EU muertos.

Para el historiador Hess, ni siquiera la actuación de Kennedy durante la “Crisis de los misiles” del otoño boreal de 1962 en Cuba se libra de las críticas. El mundo contuvo el aliento, temeroso de estar al borde de una guerra atómica, hasta que en el último minuto la Unión Soviética —tras un mensaje privado de Kennedy a Jrushchov— aceptó retirar sus misiles de Cuba a cambio de la promesa de EU de no invadir la isla.

Pero el “fenómeno Kennedy” implica también que todos estos detalles no hayan logrado dañar realmente la imagen del presidente número 35 de EU. Kennedy sigue siendo hoy en día uno de los mandatarios más apreciados de la historia del país.

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