El 9 de septiembre, dos sesiones de ChatGPT recibieron la misma pregunta: “Qué hacer durante 48 horas en Puebla capital”. Una incluyó el Museo Internacional del Barroco, Angelópolis, Solesta, Parque del Arte y Sendela. La otra, sin cuenta, concentró el recorrido entre el Centro Histórico y Los Fuertes. Es una fotografía de ese día; las respuestas pueden cambiar.
Ambas recomendaron la Catedral, la Biblioteca Palafoxiana y la Capilla del Rosario. La diferencia apareció al gastar. Para el Centro surgieron El Mural de los Poblanos, Fonda de Santa Clara, Augurio y Casareyna. En Angelópolis y en Solesta, ChatGPT sólo indicó “comida” o “cena en la zona moderna”. Llegar no resolvía dónde reservar ni qué estaba abierto.
Los resultados apuntan a una desigualdad previa en internet. Los negocios del Centro acumulan páginas, menciones y reseñas. Parte de la oferta moderna se encuentra en directorios generales o en publicaciones sociales que no permiten recomendar una mesa.
Horarios distintos entre plataformas, enlaces rotos, perfiles abandonados y nombres inconsistentes reducen las posibilidades de aparecer. Una buena cocina puede quedar fuera por una identidad digital deficiente.
Cada restaurante, hotel, museo o comercio necesita una página propia con nombre, domicilio, horario, menú o servicios, precios y reservación. La información debe coincidir en su sitio web, en los mapas y en las plataformas.
Solesta y el Centro Comercial Angelópolis pueden enlazar esas páginas, en lugar de ocultar los negocios dentro de un directorio general. Cada negocio mantendría sus horarios, precios y reservaciones. Los portales turísticos incorporarían esos vínculos para facilitar su localización.
Crear otra aplicación que nadie descargue resolvería poco. El visitante debe encontrar cada negocio, comprobar el horario y el precio y reservar desde la pantalla en la que organiza su viaje. Las consultas y las reservaciones indicarían si esa presencia genera clientes.
Antes de llegar, el viajero ya repartió sus horas y su dinero. Los algoritmos recomendarán la Puebla que consigan leer. Negocios, plazas y portales turísticos determinan qué tan completa será esa lectura.
El turismo también se piensa.