Política

La oposición está en Morena

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Adlemi Vilchis
Adlemi Vilchis

M+.- La elección de 2027 ya comenzó y, paradójicamente, el principal problema de Morena no parece estar en el PAN ni en el PRI, mucho menos en una oposición que todavía busca cómo reconstruirse. La verdadera oposición de Morena está dentro de Morena y, frente a esa disputa, la presidenta Sheinbaum tendrá que decidir a quién protege, a quién disciplina y, eventualmente, a quién sacrifica.

Diecisiete gubernaturas estarán en juego, además de la renovación de la Cámara de Diputados y miles de cargos locales. Es demasiado poder para repartir y demasiados intereses para mantener satisfechos. Gobernadores que pretenden heredar el cargo, grupos regionales, dirigentes, legisladores, alcaldes, compromisos y aspirantes han comenzado una batalla que Claudia Sheinbaum tendrá que arbitrar desde Palacio Nacional.

Hasta ahora, la Presidenta ha podido administrar buena parte de los equilibrios que heredó de Andrés Manuel López Obrador. Pero las candidaturas obligan a escoger. Y cuando se escoge a uno, inevitablemente se deja fuera a otro.

Por eso resulta relevante que Morena comience a incorporar, además de sus tradicionales encuestas, criterios como reputación, antecedentes y competitividad para definir candidaturas. Ariadna Montiel lo ha planteado sin demasiados rodeos: “Nadie con malos antecedentes será candidato, aunque gane encuesta”, y ha advertido sobre personajes con “vínculos inconfesables”. Parece un cambio de reglas, pero es el instrumento para depurar candidaturas y hacer una purga.

Rubén Rocha Moya es quizá el caso más evidente, pero difícilmente será el único. Después de dos años de gobierno, Sheinbaum ya no puede asumir indefinidamente los costos de todos aquellos que llegaron al poder bajo el paraguas de la 4T. Habrá gobernadores, legisladores, dirigentes y aspirantes cuyos expedientes tendrán que ser colocados frente a una pregunta bastante pragmática: ¿aportan más votos de los que cuestan? El dilema será determinar cuándo la lealtad al movimiento deja de ser un activo y se convierte en un pasivo electoral.

Ahí comienza una etapa distinta. AMLO construyó Morena mediante la suma; Sheinbaum tendrá que conservarlo mediante la selección. López Obrador podía incorporar personajes y grupos contradictorios porque existía una autoridad política capaz de ordenar las diferencias: él. Sheinbaum recibió un partido mucho más poderoso, pero también más complejo, con gobernadores, estructuras territoriales e intereses propios. Y mientras mayor es el poder acumulado, más feroz es la disputa cuando llega la hora de repartirlo.

Una oposición debilitada es, paradójicamente, uno de los mayores activos de Morena. El riesgo está en los derrotados: aspirantes, gobernadores y grupos desplazados que decidan romper u operar en contra. Por ahora, priva la calma pero después del 15 de septiembre todo se activará.

El mayor adversario de Morena rumbo a 2027 no está enfrente. Está adentro. La elección puede depender menos del crecimiento opositor que de la capacidad de Sheinbaum para impedir que Morena se fracture al repartir el poder. La Presidenta ya demostró que sabe ganar elecciones. Ahora tendrá que demostrar algo más complicado: que sabe perder aliados.


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Oscar Cedillo
  • Oscar Cedillo
  • Director General Editorial de Grupo @Milenio. Journalist, Digital, DJ and Biker / Escribe todos los lunes su columna Contraseña
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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