Sin sorpresas en el reciente Informe dado en Palacio: Llegaron puntuales los 300 invitados. Duró menos tiempo que algunas mañaneras. La anfitriona se mordió la lengua al hablar de “humildad y honestidad” y causó sonrisas. Repitió mentiras, hizo propaganda como jefa de facción y fue ovacionada 40 veces. Dolieron las ausencias de Noroña, Adán Augusto, Rocha, Inzunza y la Soberanía Nacional encarnada en el cuerpecito de Andy.
Se deduce de ese mensaje que este gobierno (como el anterior) se sustenta en lo que el Bienamado inventó como Humanismo mexicano. Nunca se ha explicado en qué difiere del Humanismo no mexicano, pero se infiere que su esencia estriba en repartir dinero, a diestra y siniestra, al mayor número de gobernados para traerlos como dice la canción: “como a los puerquitos cuando les suenan el maiz”.
Derramó demagogia pura sobre los niños y jóvenes en escuelas miserables, nutridos con odios, resentimientos y falsedades históricas, y sobre millones de pobres que deambulan y mueren buscando médicos y medicinas. No habló de masacres, desapariciones y extorsiones que aumentan dolorosamente, tampoco de la deuda pública llevada al doble de como la recibieron, ni del enorme saqueo (cuyos datos son secretos “por seguridad nacional”) cometido en las inútiles y onerosas obras públicas. Esos y otros desmanes son, seguramente, inventos perversos de los vendepatrias. Lo valioso es el humanismo mexicano, con dádivas a los pobres, y todos a votar por la patriótica 4T.
Incluso Mario Delgado, el de Educación, narcohuachicolero de alta gama, dijo hace días a estudiantes que los 2 mil 500 pesos de apoyo se los mandaba la presidenta Claudia Sheinbaum.
Lo cierto es que cínicamente revivieron lo que Tartufo combatía en 2013, al afirmar: “Ya no hay robo de urnas, falsificación de actas ni carruseles, ahora hay un procedimiento moderno. Para decirlo en términos tecnocráticos: derraman recursos públicos para crear un ambiente artificial de prosperidad; utilizan recursos para dar ayudas personalizadas y obtener los votos. Esa es la esencia de la nueva estrategia del PRI y del gobierno, al grado de que si el gobierno no utilizara los recursos públicos perdería la mayoría de las elecciones”.
Muchos no creyeron que ese rufián y sus secuaces harían lo mismo, pero creando con siniestros asesinos un narcogobierno que hoy disfruta su pupila y destroza a México.
No doblemos la cerviz.