He hablado mucho en este espacio de Rocketman y no me cansaría, se trata de uno de los eventos gay más importantes del año. Esta vez me quiero enfocar en la forma en la que se está promoviendo la cinta sobre la vida de Elton John. Primero quiero volver a felicitar a Cinépolis por ser un fuerte aliado LGBT+. La cadena de cines le dio su sello de garantía a esta película y aunque, seguramente, la razón fue otra, están invitando a su audiencia a ver la historia sobre uno de los hombres gays más populares y exitosos en el mundo.
Y justo ahí va mi siguiente observación. Por los avances del largometraje, la gente cree que va a ir a ver Bohemian Rhapsody, que verá una película simplona y cobarde sobre las canciones de Elton John, que su homosexualidad y su esencia no serán tomadas en cuenta y así nadie resultará incomodado. Pues no, lo que mucha gente no sabe es que va a ir a ver la vida de un hombre gay, con coqueteos, con besos, con escenas sexuales y con mucho amor y desamor, justo como es la vida de todo mundo. La gente estará expuesta a una película valiente y podrá acercarse a la experiencia de lo que vive un hombre homosexual.
Y por eso yo le agradezco a Paramount, a Dexter Fletcher, al inmenso Elton John y a la vida misma por permitirme ser testigo de un acontecimiento de esta naturaleza. Rocketman es una película cuyo mensaje es que el amor siempre va a triunfar. Disfrútenla.