Lo más normal en esta época navideña es escuchar este tipo de frases, a las que podrás agregar otras: ¿Quién lleva el pomo o qué? ¿Cuántas posadas llevas? ¿Ponche con piquete o qué? ¿Qué tal la cruda, vamos a curarla o qué? ¡En enero arrancamos la dieta! ¿Y si lo hacemos al revés?
No nos esperemos a enero a comenzar la dieta o el gimnasio, comencemos ya, quizás sin hacerlo al extremo, sino con equilibrio para balancear las actividades sociales.
Y en lugar de hacer un maratón “Lupe-Reyes” con excesos de alcohol, comida y demás, como ya lo hemos dicho, procuremos hacerlo de manera saludable. Incluyamos ejercicio al menos tres o cuatro veces por semana, mínimo unos 40 minutos por sesión. Lo mismo en materia alimentaria. Sin dejar de darse algunos gustos y placeres culinarios, mantengamos el balance lo mejor posible y no caigamos en el error de pensar que si ya se abandonó en una comida el régimen, se “eche a perder” todo el día.
Por supuesto en lo que al alcohol respecta, nada con exceso, todo con medida. A nadie le darán un premio por ser el “campeón” de la borrachera y las consecuencias pueden ser muy negativas.
No estamos hablando ni de santidad, ni de amargura. Todo lo contrario. El balance y el equilibrio son las palabras claves y las reglas del juego.
Si tienes oportunidad de salir de vacaciones fuera de tu ciudad, hazlo con cuidado y disfruta al máximo.
Si te toca trabajar y no tienes descanso, agradece que tienes un empleo que es una fuente de ingresos incluso si estás pasando por alguna situación adversa, trata de mantener la calma y confía que lo mejor que pueda pasarte, sucederá.
Después de todo, más allá de credos y costumbres, hagamos que la Natividad sea el nacimiento de esperanza en una vida llena de alegría, paz, amor y armonía.
Mis deseos son que en estas semanas que restan del año, tengas tiempo de calidad para ti, disfrutes las fiestas y tengas tiempos bendecidos.
De nuestra parte, tomaremos un receso y nos leemos el 9 de enero.
Felices fiestas.