Aún y cuando todavía no arranca oficialmente el calendario electoral 2023-2024, la efervescencia política ha captado la atención de los ciudadanos que observamos los procesos de cada uno de los partidos y la actuación de los gobiernos, revisando sus agendas y preguntándonos qué nuevas y mejores cosas le sucederán a nuestro país el próximo año.
Mientras presenciamos todo el termómetro político rumbo al 2024, anoto temas importantes como el que viviremos el próximo lunes 26 de junio al conmemorar el “Día internacional contra el tránsito ilícito y el abuso de drogas”, lo que me lleva a cuestionar a los actores que habrán de gestionar las políticas públicas, ¿qué nuevos planes conoceremos en materia de prevención?
Lo primero que pongo en la mesa es revisar si verdaderamente hay interés en materializar la lucha contra el consumo, abuso y adicción de sustancias o quizás sean solamente banderas publicitarias para cubrir la cuota de esta agenda pública.
Si el interés es legítimo tendremos que comenzar por ser honestos y autocríticos y revisar qué está funcionando y qué no, en materia del combate contra las adicciones.
Tener un diagnóstico muy claro y frío nos ayudará a poder suprimir lo que no ha dado resultados, además de implementar nuevos programas adaptados a nuestra realidad actual.
En México existen dos drogas legales que están causando estragos en la salud: el tabaco y el alcohol. Adicionalmente está en el debate público la despenalización por el uso de marihuana, en espera de que se hagan las regulaciones legislativas pertinentes. Y por si fuera poco, nuevas amenazas como el fentanilo acechan la vida de nuestra juventud.
Lo diré una y otra vez, las campañas alarmistas basadas en simples spots de radio y televisión no son suficientes para hacer prevención de fondo y ayudar a reconstruir el tejido social tan deteriorado en diversos lugares de nuestro México multicultural.
A unos días de tan importante fecha en el planeta y a poco menos de un año para las elecciones 2024, ahí les dejo a todas y todos los que buscarán un cargo de elección popular, un tema que podría marcar la diferencia en sus agendas demagógicas.