Tras un domingo lleno de emociones positivas y algunas no tanto, de nostalgia, tensión y pérdidas afectivas, apenas reparo que este lunes se celebra ya la cuarta posada del año y el próximo sábado conmemoraremos una nueva Nochebuena y estamos a 12 días de concluir este año 2022, por lo que apenas hay tiempo de reflexionar y procurar unas fiestas felices y en gratitud.
Estamos en la época en la que nos deseamos felices fiestas y, aunque este artículo tiene también ese propósito, aunque parecería un asunto de sintaxis, lo que en realidad deseamos es describir cómo pensamos que podrían ser unas fiestas felices y en gratitud.
Apenas la semana pasada escribíamos con algo de rudeza, más bien firmeza, sobre los factores de riesgo que podrían generar recaídas en las adicciones, aumento del consumo adictivo y sus consecuencias, episodios relacionados con trastornos al estado de ánimo, suicidios y otras circunstancias lamentables que se presentan en estas fechas, por lo que en esta ocasión deseamos darle un enfoque positivo a nuestra última colaboración de los lunes de este año, esperando encontrarnos nuevamente el 9 de enero del 2023.
Unas fiestas felices y en gratitud las imagino como aquellas en las que buscamos la paz y evitamos el conflicto; deseamos encontrar la armonía y cerrarle la puerta al caos; agradecemos lo que tenemos en lugar de quejarnos por lo que nos hace falta o perdimos y, nos damos la oportunidad de reflexionar en medio del ruido externo que traen consigo las festividades.
Como lo hemos escrito en varios artículos y es un tema central de nuestro libro “Rendirse para triunfar: la alegría de vivir”, unas fiestas felices y en gratitud son aquellas en las que me atrevo a dejar de vivir como víctima, para convertirme en el protagonista de una vida feliz.
Ello implica que, sin importar cómo sean las circunstancias externas, tratemos de quedarnos con lo positivo de cada situación, incluyendo de aquellas que significan pérdidas, que busquemos el regalo en cada evento de nuestra vida, con todo y lo doloroso que algunos pudieran parecer, dejando de auto conmiserarnos, de tratar de ser la víctima de todo y de todos, aceptando que la vida no me hace cosas o me está pasando a mí, como dice Tony Robbins, sino que más bien está pasando para mí y para lo que yo elija hacer con cada evento.
Por supuesto se trata también de tomar las riendas de mi vida, de aprender a aceptar las cosas como son, sin juzgarlas como buenas o como malas, sino solo como situaciones que me obligan a tomar decisiones, hacerme responsable de ellas y dejar que la fe que obra haga lo que tenga que hacer.
Unas fiestas felices y en gratitud en las que volvemos a los valores básicos fundamentales de la humanidad en lugar del consumismo vacío que nos lleva a la neurosis y a no disfrutar siquiera de cada día.
Demos gracias a pesar de todo, valoremos lo que somos y lo que tenemos, vivamos desde el amor incondicional el respeto y solidaridad con el prójimo y busquemos en nuestro interior nuestra esencia para encontrar la alegría de vivir en estas fechas y en el año 2023 que está por iniciar.
Con mi gratitud a los lectores y a quienes nos siguen en redes sociales, mis mejores deseos para terminar en paz y en armonía este 2022 y que el 2023 traiga consigo lo que sea para nuestro más alto bien.
Que la felicidad y la gratitud reinen en cada hogar en estas festividades y siempre.
Por Omar Cervantes Rodríguez