Cultura

Día de las familias

Este domingo se celebró en nuestro país el Día Nacional de la Familia, instituido desde 2005 como una forma de promover los valores de una de las células más importantes de la sociedad, lo cual nos lleva a reflexionar sobre la evolución y diversidad que vive este núcleo en México y el mundo.

Y es que una realidad es que en la actualidad, dependiendo las estadísticas que se consulten, las familias nucleares tradicionales son minoría, con un estimado promedio no mayor a 40 por ciento, dependiendo de la población que se consulte.

Hace no mucho, en los múltiples estigmas que tenemos como sociedad, cuando una familia salía del esquema nuclear tradicional, se le calificaba de disfuncional y solían atribuírsele diversos problemas de carácter emocional en uno o más de los individuos que la conforman, lo cual ha requerido muchos estudios sociológicos y psicológicos que nos permiten conocer de una manera más científica, nuestra realidad.

Es cierto que la familia juega una gran influencia en la formación de los individuos, pero también es cierto que no puede haber determinismos que generalicen que una estructura pueda ser mejor que otra.

Por eso creo que el primer domingo de marzo en México lo que deberíamos conmemorar es el Día Nacional de las Familias, así en plural, debido a la diversidad de estructuras que hoy existen en nuestras comunidades, más allá de la tradicional familia nuclear que era compuesta por padre, madre e hijos.

Una de las primeras familias evolucionadas que surgió y que hace algunas décadas aún eran señalada y juzgada, es la separada, normalmente derivada de un divorcio legal o separación física de los padres y la convivencia compartida con los hijos.

Hace no muchos años, ser divorciado o tener una familia separada era un tabú o un secreto, en contraste con la actualidad en la que abundan este tipo de estructuras en donde padre y madre deberían seguir fungiendo la responsabilidad compartida, aún sin ser pareja, privilegiando la salud integral, el crecimiento, la educación, la manutención y la seguridad de los hijos.

La evolución es fácil de reconocer si se le pregunta a un hijo menor cómo vive en la actualidad su familia separada, comparada con los hijos de padres divorciados de hace algunas décadas. Las diferencias serán evidentes.

Igual sucede con las llamadas familias reconstituidas, que son aquellas en las que alguno de los miembros viene de una separada y decide formar una nueva con su pareja, así también como las monoparentales en las que los hijos viven solamente con uno de los padres, mayoritariamente conformadas por madres solteras, aunque también hay casos masculinos.

A la lista debemos agregar las familias homoparentales, en las que la pareja es de dos personas del mismo género, así como las que se derivan de la comunidad LGBTTI, que desafortunadamente aún son de las más juzgadas y cuestionadas en algunos grupos sociales.

Existen también familias adoptivas, extensivas y acogidas, dentro de algunas de las clasificaciones de las estructuras y sistemas familiares censados en nuestro país y reconocidos por el Consejo Nacional de Población.

Sin importar cuál sea la estructura, los objetivos universales de seguridad, pertenencia, aprobación, afecto, unidad, manutención, protección y educación, deberían de ser la misión de cada una de las familias en el mundo.

Felicidad, paz y armonía a las familias de todo tipo.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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