Tal como lo hemos hecho durante el año, es miércoles de nuevo mes y nos toca abordar las promesas 10 y 11 de las 12 que nos ofrece el programa de recuperación de los grupos anónimos y que vemos que ya con el tiempo llegan los cambios y se observan verdaderas transformaciones en las personas, desde el momento en que ingresaron a un grupo o a una clínica y cómo están alrededor del primer año de su rehabilitación.
Dependiendo del libro en que se incluyen las 12 promesas del programa de los 12 pasos, la décima nos dice que “se nos quitará el miedo a la gente y a la inseguridad económica”, mientras que la décimo primera comenta que “intuitivamente sabremos manejar situaciones que antes nos desesperaban”.
En ambos casos observamos que se trata de un incremento en la autoconfianza, en la seguridad personal, la serenidad y por supuesto la fe, en cualquiera de las formas en que sea practicada.
En una gran mayoría, aunque es imposible y poco objetivo generalizar, algunas de las emociones lesionadas de los adictos cuando están en consumo y en pleno sufrimiento, los hacen padecer de tremendas inseguridades, incluyendo una tendencia al aislamiento o la introversión por el miedo a relacionarse con otros, de quienes se vuelven desconfiados y temerosos.
De igual forma, independientemente de su posición socioeconómica, se les observa como individuos apegados al dinero y a las cosas materiales, quizás como una forma de llenar sus evidentes vacíos, por lo que uno de sus mayores temores es perder dinero, bienes, pertenencias o irse a la bancarrota.
Caso similar sucede, seguramente relacionado a la neurosis que suelen presentar en diversas facetas los adictos, cuando tienen que resolver o enfrentar situaciones de las que no son expertos, no se sienten seguros o tienen poca tolerancia para abordar, lo cual hace que se desesperen con facilidad y vivan continuos episodios de frustración.
Después de estar avanzando en un proceso de rehabilitación y recuperación, los primeros tres meses normalmente son críticos para comenzar a obtener una abstinencia consciente para poder pasar a dominar las herramientas que les protejan de posibles recaídas.
Una vez que la enfermedad se ha aceptado y se comienza a saber cómo lidiar con ella, se presentan los cambios internos y externos, relacionados sobre todo con la forma de ver la vida, de relacionarse con los demás, de construir una imagen de un poder superior y, de cómo enfrentar sus principales inseguridades.
De pronto, milagrosamente vemos a los adictos en recuperación mostrando nuevos dones y características, construyendo relaciones interpersonales funcionales, dándole el justo valor al dinero y a las cosas materiales, así como enfrentando lo que antes les desesperaba, todo ello, con lo maravilloso, por encima de todo, de poder hacerlo sin necesidad de consumir lo que les llevó a desarrollar su enfermedad.
Están listos para ser personas seguras y emocionalmente estables, manteniendo su abstinencia y llegando a punto de la sobriedad de la cual hablaremos en la promesa 12 el mes próximo.
Omar Cervantesomarcervantesrodriguez.esp@gmail.com