De las 344 películas eligibles para una nominación al Oscar, 55 fueron dirigidas o codirigidas por mujeres, es decir casi 16 por ciento. De las 9 cintas nominadas al galardón a Mejor Película, una fue dirigida por una mujer, es decir poco más de 11 por ciento. No hay, pues, gran disparidad entre producción y candidaturas en materia de género: en términos estadísticos, resulta lógico que, si entre el 10 y el 20 por ciento de las producciones estrenadas en Los Ángeles a lo largo de 2019 fueron dirigidas por mujeres, el porcentaje de películas nominadas firmadas por directoras se mantenga en ese rango.
Resulta muy taquillero demonizar a los Oscar por la falta de diversidad de sus elecciones pero acaso constituya un doble error moral: por una parte, lo que pretende premiar el certamen es la calidad artística y/o técnica, y he aquí que el talento no se reparte por cuotas; por otra, oculta el verdadero problema de género en Hollywood en particular y en la industria cinematográfica en general: la desigualdad de oportunidades entre los géneros. Si Hollywood quiere ver nominadas más películas de directoras, deberá hacer un mayor esfuerzo por alentar las vocaciones cinematográficas de las mujeres: es cosa de becas y políticas públicas, no de premios. ¿Dónde está el compromiso de la industria a financiar los estudios de las alumnas de cine? ¿Dónde el programa educativo que ofrezca iniciación cinematográfica a las niñas?
No hay en mi argumento defensa acrítica de la Academia; habrá que endilgarle una culpa… pero otra: la única nominada dirigida por una mujer —Mujercitas, de Greta Gerwig— es no solo un remake innecesario —el cuarto— sino una cinta en extremo convencional, que cuenta una historia que nada tiene que decir ya a las mujeres del siglo XXI. Haber optado por ella en vez de por la brillante A Beautiful Day in the Neighborhood de Marielle Heller —o por The Farewell, de Lulu Wang, que no he visto pero que, a decir de la crítica, resulta entrañable, osada y relevante— hace un flaco favor al cine en femenino. Es, pues, hora de nominar a un Oscar a los mujerones, y no a aquellas trasnochadas y empalagosas Mujercitas.