La huella hídrica es la métrica de las salidas y los impactos ambientales relacionados con el agua utilizada o afectada por un producto, un proceso o una organización.
Es decir, cuánto líquido se consume en Nuevo León para los procesos industriales en los diferentes productos (cerveza, refrescos o acereros) a lo largo de la historia.
Los investigadores consideran necesario tener un registro de todo el vital líquido utilizado para saber con más precisión el uso que le damos en cada una de nuestras actividades cotidianas y productivas.
El problema es que en las últimas décadas los políticos no han querido invertir ni tiempo ni dinero en ello. Es más, unos más ignorantes que otros, ni siquiera abordan el tema.
Por eso estamos ahora viviendo esta pesadilla ante la falta de agua que amenaza con paralizar las actividades económicas de una entidad tan pujante como la nuestra.
Hubo algunos gobernadores como don Alfonso Martínez Domínguez o hasta el propio Sócrates Rizzo, que se ocuparon del desabasto de agua con planes hidráulicos, y llevaron a cabo proyectos para enfrentar el problema.
Otros como Rodrigo Medina también buscaron opciones como el proyecto Monterrey VI, que contemplaba traer agua del río Pánuco a través de ductos, y aunque parecía una locura, ahora el tiempo le está dando la razón.
Desafortunadamente se toparon en el camino con ignorantes y populistas como Jaime Rodríguez Calderón que lo desecharon sin analizarlo de fondo, argumentando supuestas anomalías que nunca se comprobaron.
El Bronco fue incapaz siquiera de pedirle a su gente que investigara la viabilidad y lo ignoró porque quería construir una presa como la Libertad que de poco o nada servirá. Para qué construir embalses si no hay con qué llenarlos.
Presas hay suficientes, lo que falta es agua. Está la Rodrigo Gómez casi vacía, o El Cuchillo, que se encuentra en la misma situación.
Ahora el gobernador Samuel García retoma el proyecto Monterrey VI como una posible alternativa para traer agua a una metrópoli como la nuestra, con casi 5 millones de habitantes que literalmente se están muriendo de sed.
Por ese tipo de decisiones es que Samuel podría pasar a la historia como un gobernante que buscó la manera de resolver de fondo la falta de agua, y no solo por ser el más joven, o el que más usa las plataformas en una era digital.
Miguel Ángel Vargas