No cabe duda que todo ha evolucionado en la vida, y el futbol no es excepción. Ahora con la justa mundialista vemos nuevas reglas en la cancha, otra manera de hacer negocio, y aficionados a quienes les gusta más presumir en las redes, aunque no les interesa el juego.
El arranque del Mundial del Futbol superó en la CdMx las protestas de la CNTE que se subieron a tren de las manifestaciones, y a pesar de los malos augurios de algunos políticos hasta ahora hay saldo blanco.
En Monterrey, por ejemplo, hubo mucho entusiasmo en el Fan Fest, cuya cartelera es cien veces mejor que el Pal Norte, por lo que los regiomontanos se dedicaron a celebrar el triunfo de la selección 2 a 0 sobre el representativo de Sudáfrica.
El estadio Ciudad de México (antes Banorte) estuvo repleto de políticos de todos los partidos, influencers, creadores de contenido y artistas que seguramente nunca en su vida han acudido a un partido, pero fue una gran oportunidad para aumentar seguidores.
Lo más probable es que haya millones de aficionados a los que nos gusta este deporte, pero tampoco estuvieron dispuestos a pagar los miles de pesos por un boleto, ni los restauranteros a comprar los derechos para transmitir el encuentro en sus negocios.
En Nuevo León, el gobierno estatal invirtió millones para traer no solamente los partidos, sino la presentación de artistas de talla internacional como Chayanne, que fue todo un éxito.
Por lo que se vio en las calles de la capital del país, ni los profesores disidentes, ni otras organizaciones que, con justa razón, salieron a expresarse, pudieron apagar el entusiasmo de los verdaderos fanáticos.
Lo mismo sucedió en Puebla, donde miles de personas vieron el partido en el Zócalo gracias a las gestiones del alcalde Pepe Chedraui, y en algunos centros comerciales que sin miedo a los dueños de este Mundial se atrevieron a pasar el encuentro donde México se impuso a su similar de Sudáfrica 2 a 0.
En las redes sociales hay algunas historias de verdaderos fanáticos, que hicieron el viaje desde sus países para apoyar a su equipo, y ahora disfrutan la calidez de nuestro país y de su gente, así como de la variedad de gastronomía dependiendo de la región. A todos ellos hay que darles la bienvenida y sobre todo tratarlos como se merecen.