Política

El jardín de lo falso

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En democracia hay una obligación ética, generacional a medida de edades y alternancias, de subir la exigencia a los parámetros desde los cuales se habita la vida pública. Ningún escenario admite como avance la vuelta al país de una sola voz, de un solo movimiento, de una aproximación única a la realidad.

Decir democracia no es hablar de intangibles reservados a la subjetividad, sino de las bases con las que se busca construir un país.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos fue enfática ante la necesidad de desmilitarizar la seguridad pública. El gobierno mexicano respondió haciendo gala de vergüenza con la réplica de un discurso incapaz de pronunciarse sin recurrir a sus motes habituales. Los conservadores, los arietes. No hubo más. ¿Podrá alguien en este gobierno esbozar un argumento sin caer en los adjetivos de costumbre? El reforzamiento de mitos fundacionales surge en momentos de crisis y también los genera. La tontería del pueblo uniformado, el ejército como herramienta de transformación: nuestro coqueteo con la retórica autoritaria.

En México la participación de los militares se convirtió en un elemento ideológico. Las funciones otorgadas a las Fuerzas Armadas no se tratan de meros asuntos administrativos.

Tampoco lo es la intención de modificar el sistema electoral al punto de arriesgar su funcionalidad a expensas de la autonomía del árbitro. La alerta de la Comisión de Venecia sobre la propuesta de reformas apenas puede ser ignorada desde la permisividad al integrismo que ve como logro, luego de más de dos décadas, pasar de un sistema electoral controlado por el gobierno a otro controlado en el gobierno.

Entramos a terrenos donde se cree que la contención de la violencia, el éxito político o económico pueden darse en contradicción con la democracia y sus valores obligados de transparencia, rendición de cuentas, pluralidad, ley. Disociamos la seguridad de la no función de las fiscalías. Transformamos el circo de la ilegalidad, con sus intervenciones, chantajes y estridencias en una escenificación de la justicia.

El engaño constante de la popularidad vista en forma de legitimador incuestionable atropella el piso mínimo de verdad para hacerla irrelevante.

Maruan Soto Antaki

@_Maruan


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Maruan Soto Antaki
  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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