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Interocepción, el sentido interno del cuerpo

ilustración: Juan Carlos Fleicer
Ilustración: Juan Carlos Fleicer

Cuando hablamos del llamado sexto sentido, normalmente nos remitimos a lo que conocemos como intuición, ese “fenómeno psicológico que contiene una serie de elementos biológicos sensoriales, cognitivos y psíquicos” que nos lleva de manera inconsciente a tomar decisiones, y es que resulta que la manera en que percibimos no solo ocurre a través de los cinco sentidos sensoriales, sino a través de al menos dos más que hoy conocemos gracias a los avances de la Neurociencia.

De entrada, la Propiocepción es el sentido que informa al cerebro de dónde está cada parte del cuerpo en cada momento. Pero además de la Propiocepción, existe la Interocepción, que es la información interna derivada de nuestros órganos y sensaciones corporales permitiéndonos mantener la homeostasis o equilibrio corporal.

Este sentido interno, como explica la yoguini Helena Chacón en el portal holisticaformacion.com, permite sentir desde el hambre y la sed, las respuestas viscerales y de órganos como los latidos del corazón, la necesidad de ir al baño, la forma en que respiramos o si se requiere más oxígeno, si el estómago está vacío, si hay excitación sexual; hasta el dolor o si algo no va bien en el cuerpo.

Los receptores interoceptivos se ubican a lo largo de todo el cuerpo y la información que envían afecta al sistema nervioso autónomo, que cambia los pensamientos y conexiones neuronales, lo que nos ayuda a actuar de forma saludable en nuestro día a día. Pero además, gracias a un estudio realizado por el psicofisiólogo Hirokata Fukushima, se demostró que esta función está íntimamente relacionada con la empatía.

“Cuando conectamos con alguien para comprender sus emociones, sus necesidades o preocupaciones, nuestro organismo reacciona de un modo muy particular, fascinante casi. Los estados afectivos ajenos son como estímulos que casi nunca nos son indiferentes: reacciona el cerebro y reacciona el corazón, a veces incluso la piel”.

Escuchar los mensajes de la función interoceptiva nos permitiría entender la relación intrínseca entre cuerpo y mente, y disciplinas como el Yoga y la quietud que se alcanza en estilos como el Yin Yoga, permite “observar nuestras sensaciones internas y reconocer el lenguaje de nuestros órganos”.

Marién Estrada

marien@caminoamarillo.net

@marien_caminoa7


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Marién Estrada
  • Marién Estrada
  • infocaminoamarillo7@gmail.com
  • Periodista egresada de la Universidad Iberoamericana, especializada en temas de cine y conciencia. Desde 2015 escribe la columna "Mente y Cuerpo Sanos" en Milenio Diario. Es autora de "Yoga en tiempos sociales".
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