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Martes , 23.04.2019 / 21:32 Hoy

Yoga

El yoga y la energía vital

Marién Estrada

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Chi, Prana o Shakti son algunos de los términos que tradiciones espirituales como el hinduismo o el taoísmo utilizan para nombrar a la energía vital o energía cósmica que anima al universo y desde luego a los seres de los reinos de este planeta.

Los antiguos filósofos chinos definieron el Chi como “una energía que se manifiesta tanto a nivel psicológico y espiritual como físico. Un constante flujo, cuyo ciclo de materia-no materia varía constantemente”.

Al Chi hay que verlo como un elemento “sutil, activo y energético”, que circula por todas las cosas, dándole vida y movimiento. No puede tocarse ni medirse, es algo inmaterial pero a la vez esencial para la vida. Los seres vivos, las emociones y la mente, y el mundo invisible que nos rodea, son manifestaciones de esta energía.

Para la tradición yóguica, el Prana es la energía universal, el principio de la vida que adoptando diversas formas hace posible la luz, el calor y todas las formas de existencia en el planeta. Se encuentra en los animales, vegetales e incluso en los minerales, desde luego también en la comida y en el aire que respiramos.

En el ser humano, posibilita todas las actividades orgánicas y psíquicas y puede dividirse en cuatro tipos: Prana, que reside en la zona del corazón y controla la respiración; Apana, que reside en el ombligo y controla la digestión; Udana, que reside en la garganta y controla la deglución y la fonación, y Vyana, que reside en todo el cuerpo y controla la distribución del Prana.

Como explica el artículo “Prana, la energía que nos regala el Universo” de la Fundación Indra-Devi, los Rishis o sabios de la tradición védica, proclamaban que el Prana puede ser almacenado y acumulado en el sistema nervioso, más específicamente en el plexo solar o chakra del ombligo. Para ellos, a través del yoga “es posible dirigir a voluntad la corriente de prana mediante el pensamiento. Es decir que la práctica de yoga proporciona un acceso consciente y voluntario a las fuentes mismas de la vida. Mediante las técnicas del yoga se aprende a regir y a equilibrar esta energía vital. Su equilibrio es sinónimo de salud y su desequilibrio trae aparejada la enfermedad”.

Para este efecto, el maestro Yogananda, uno de los precursores del yoga en Occidente, creó los llamados “Ejercicios de energetización”, parte fundamental del método Yogoda, creado por él mismo y cuyo objetivo central, además de fortalecer y tonificar la musculatura, es cargar el cuerpo de Prana para aumentar la vitalidad y la salud en general (Continuará…). 

(Con información de magiasiatica.com y fundacion-indra-devi.org)


marien@caminoamarillo.net

@caminoamarillo


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