En psicología y para la mayoría de las tradiciones espirituales, el término “tocar fondo” es una metáfora de un punto de quiebre en la vida, resultado de las consecuencias de nuestra conducta y forma de pensar que nos hacen entrar en un estado de shock y en donde la sensación de sentir que ya no podemos más, da paso a una muerte y a un renacimiento hacia nuevos y mejores entendimientos.
Y Devaduuta Panna Asana, la postura del Ángel Caído, representa justamente esta conciencia.
El Ángel Caído es una posición para practicantes medios o avanzados que requiere “fuerza, vulnerabilidad y gracia. Es tal vez un recordatorio de que en ocasiones debemos rendirnos y aceptar nuestras caídas, procesarlas y volvernos a levantar, siempre más fuertes”.
Devaduuta Panna Asana es una de las posturas de equilibrio en brazos que trabaja no solo la flexibilidad y fuerza corporal, sino también la concentración, disciplina, tenacidad y control mental. Además mejora el equilibro y masajea los órganos internos optimizando la digestión. También fortalece brazos, hombros, muñecas y los músculos abdominales oblicuos.
Para armarla hay que comenzar en Parsva Bakasana, el Cuervo Lateral. Una vez cómodo en esa postura se puede intentar el Ángel Caído. Desde el Cuervo Lateral, bajar despacio la cabeza mirando hacia el lado derecho. Es necesario no llevar peso a la cabeza, con el torso activado; el abdomen y el suelo pélvico. La cadera sube. El ombligo adentro. Inhalar y girar el torso estirando la pierna derecha hacia arriba. El pie se mantiene en punta. El pie izquierdo apunta hacia la rodilla derecha. De ser posible hay que mantener la asana de 30 a 50 segundos. Suelta la tensión con profundamente. Para soltar, flexionar de nuevo la pierna derecha, con las rodillas juntas para volver al cuervo lateral. Repetir del otro lado.
No se debe realizar la postura si existe alguna lesión en las muñecas o en los hombros. Hay que recordar mantener los codos al ancho de los hombros, sin forzar y sin colapsar ni los hombros ni el cuello.
El Ángel Caído, como explica el yogui Crist Durán, “refuerza la intención, desarrolla la laboriosidad, la perseverancia, la determinación y la valentía; las cualidades que se requieren para el logro de los objetivos y el éxito. Todos somos ángeles y todos en algún momento hemos caído, solo nos queda levantarnos, recoger nuestras piezas rotas y continuar volando”.
(Con información de gramho.com y yogadistrictblog.blogspot.com)
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